25 may. 2011

Trampa Mortal

Todos tenemos una canción, o varias, que han marcado nuestra vida. Por un motivo u otro están ahí poniéndole la banda sonora a ese momento ya pasado. Ya sea positivo o negativo. Mi vida siempre ha estado regida por un destino aciago, un camino que nunca ha sido de rosas, unos obstáculos demasiado altos…  Lógicamente todos creemos que nuestros problemas son los más importantes.

Sin duda hay dos canciones que han marcado mi vida desde el primer día, y estoy seguro de que seguirán ahí hasta el día en que diga adiós a este mundo.  Siempre he dicho que mi vida es como una caja de música, una melodía que se repite una y otra vez, un mismo baile, una misma manera de buscar motivaciones…

Efectivamente puedo decir que estoy perdido siempre que no tengo una motivación, seguir este camino lleno de obstáculos tiene que tener un fin por el que sentirme bien conmigo mismo, puede ser desde un simple momento con los amigos, recibir el amor de una pareja, empezar a trabajar en un sitio nuevo, miles de cosas. Y cuando la desmotivación llega, uno vuelve a refugiarse en esa cajita musical, que consigue crear una coraza, y aunque la tristeza me abrece, evita que caiga más y más…



Esta es la canción que marca mi vida, y hoy quiero compartirla con todos vosotros:

19 may. 2011

Holocausto: Cambios de Perspectiva


24 de Diciembre de 2010, nadie se imaginaría que una fecha como esta pudiera ser tan traumática para nuestro mundo. Después de que D se marchara de Nueva Esperanza sin media palabra me sentí bastante mal, en gran parte seguro que es culpa mía. Cuando me contó que ella se había convertido en un podrido y que él la había matado… Sentí rabia, ganas de golpearle, por qué cojones no me lo dijo en su momento?

Pero tengo que decir que mi reacción ha sido desmesurada, dejarle de hablar, dejarle de lado para “integrarme” con los habitantes de Nueva Esperanza, y así olvidar su bello rostro, su fina piel y su pasional corazón. Ahora lleva no sé cuantos días desaparecido, vete a saber si mi hermano aún me aprecia, y lo peor de todo, la mayor duda que me pasa por la cabeza es saber si está vivo.

En Nueva Esperanza, las cosas ha vuelto a su cauce, acabamos con todo zombie, encontramos una fuente de energía en el Parc Bit, joder… ahí era dónde trabajaba D. Aún no comprendo que le pasó a ella para infectarse de esa manera, y por que yo aún no me he transformado, tampoco llego a comprender el porqué no fui corriendo detrás suya y le busqué dónde fuera que haya ido. Y lo peor de todo me he puesto a escribir esto… creía que me ayudaría a despejar mis dudas, pero es casi peor, no sé como D pudo aguantar tantos días escribiendo…

Tal vez ahora empiezo a darme cuenta que esas noches de guardia en las que escribía hasta altas horas de la madrugada, era porque no se sentía bien, queriendo expresar sentimientos que era incapaz de contarme… Sea como sea, no te preocupes hermano mañana por la mañana un pequeño reducto intentaremos colarnos en la ciudad, sé que has ido allí, y aunque los demás no lo sepan, para mí esta misión no va a ser solo entrar en busca de pelea, comida y demás.

Un poco de Pin-ups zombies, que no todo tiene que ser mala sangre!
 
24 de Diciembre de 2010, hoy han caído 3 más, pero deberían ser muchos más, esos bastardos no les concedieron ni un segundo a Padre o Madre, van a pagar las consecuencias de meterse con mi familia.

Desde que entre en esta ciudad corrupta no he visto más que injusticia, patrullas asesinando a sangre fría personas que no estaban infectadas, divirtiéndose atando a podridos a palos como si fueran animales. No digo que no se deban exterminar, pero esto me sobrepasa.

Aún recuerdo las caras de sorpresa de eso tres militares, no supieron de dónde les disparaban, y cuando cayó el primero los otros dos salieron corriendo como gallinas, pero no les dejé ir más lejos! NO! ¿Dónde creíais que ibais perros? Mañana será peor, sé dónde se refugian una patrulla a descansar y jugar a las cartas, esos hijos de perra tienen un par de podridos a los que disparan atados de pies y manos… a ver si son tan buenos para dispararle cuando les libere e intentes comérselos!!  MUAHAHAHA!!!

PD: Como veis he cambiado un poco el formato esta vez, si podéis leer la parte de D como alguien que ha perdido la cabeza os lo agradeceria ;)  
Como desde el trabajo no puedo añadir la BSO por falta de permisos, mi recomendación es:

17 may. 2011

Holocausto: Ansiedad


19 de Diciembre de 2010, silencio y oscuridad mis fieles compañeros durante más de 3 días, mi encarcelamiento dentro de aquel vagón de metro por fin llegó a su fin. Llevaba horas sentado, contemplando cabizbajo mis pies, mirando mis manos ensangrentadas, aquellas con las cuales había asesinado a otros seres humanos.

Empecé a pensar que la situación en la que me encontraba era más justa que injusta, mi cabeza no paraba de darle vueltas a toda esa agonía generada por la ansiedad que estaba viviendo. Incluso llegué a soñar como saltaba a esa muchedumbre de podridos, dejando que me devoraran, siendo uno más de ellos.

Pero la Diosa fortuna hizo que un pequeño halo de luz me sacara de la locura. No puedo asegurar a que hora sucedió todo, ni siquiera saber si era mañana, tarde o noche. Tan solo sé que cientos de disparos al unísono, silbaban hasta impactar con los podridos, dejándolos descansar de una vez por todas. Por una vez, desde que esta locura comenzó me alegraba de ver al ejército en acción.

Aproveché el ruido, junté las pocas fuerzas que me quedaban, y salí corriendo por una de las puertas que conseguí abrir del olvidado metro. A lo lejos divisé un camión, en el que habían llegado las tropas, me infiltré en el hueco de la rueda de repuesto, dejando mi destino a la pericia del conductor.

Horas más tarde había llegado por fin a la ciudad… parecía un mundo totalmente diferente, una era post apocalíptica se había adueñado de los edificios, la soledad de las calles hacía estremecer mi corazón, aquellas calles transitadas por millares de personas ahora estaban completamente vacías. Miento, no estaban del todo vacías… un despliegue militar ocupaba las zonas más importantes, y por supuesto donde se hospedaban los ricachones y políticos estaba híper protegido.


Camine lenta y pesadamente por las calles, evitando a todo contacto con la milicia del lugar, cada paso que daba el corazón se alteraba, cada vez estaba más y más cerca de mi hogar. Quería sentir el calido abrazo de mis padres, mi descenso a la locura había sido vertiginoso. Había perdido mi conexión con J, había matado y matado, había sentido la sed de la sangre, había perdido toda esperanza de volverle a ver a mis seres queridos. Pero desde que había llegado a Nueva Esperanza, y pude observar el amor que aún había en el ser humano, quise volver a sentir la sensación de estar en mi casa, con mis padres, quejándome de los vecinos, creyendome el mejor de toda la finca…

Todo eso se esfumó de golpe y porrazo, después de un largo trayecto por fin llegue hasta mi casa, empujé la puerta de la finca que estaba totalmente destruida, subí las escaleras, y al mirar hacia la puerta de mi casa, la pude ver tumbada en el suelo, desde ahí, con la poca luz que daba el sol ese día, pude ver una casa totalmente desvalijada… Entre por la puerta esgrimiendo la pistola, mi cara de incredulidad cambió a rabia.

Di unos cuantos pasos por la casa, cada paso que me acercaba a la sala de estar me hacía respirar un olor nauseabundo, la podredumbre se había apoderado de la casa… Entre en la sala tapándome la boca y nariz para no respirar ese aire tan viciado. Y ahí encontré la peor estampa que jamás me imagine, pude ver dos cuerpos, un abrazando al otro. Uno de ellos atado al típico sillón de relax de piel negra, aún descomponiéndose delante de mía observe la escena más aterradora de mi vida: Padre abrazaba a Madre que se veía como había sido infectada, y a la altura de la cabeza de Madre un agujero de bala, el cuerpo de Padre llevaba más de un agujero del mismo tipo… Mi padre había fallecido protegiendo a mi infectada madre. Caí de rodillas al suelo, llorando desconsolado cual niño pequeño… en ese momento mi meta había cambiado.

3 may. 2011

Momentazo del Día

Hoy en el comedor de mi trabajo, he vivido el racismo más puro y duro... Y una ironía tremenda, pero es una historía para recordar y partirse el ojal. Por lo menos con el compañero que he ido a comer.

Estando ya comiendo, con nuestras bandejitas corporativas, y comiendo la basura que nos ofrecen a un precio módico. Un tremendo Olor a mierda a infestado la sala, con mi grandilocuencia he preguntado en voz alta.

Dako: Eh, aquí no huele a mierda???
SuperJ: Si... de hecho mucho...
Dako: Y por qué nadie dice nada???
SuperJ: Por que va a ser... porque estamos comiendo y tal...

En fin, después de comer rápido para que no nos pusieramos a potar, hemos ido a colocar las bandejas corporativas en su respectivo rack... y aparece uno de los pinches (weys), que es un nigga con los dientes hyperblancos. El momentazo viene ahora:

CocineraLebiBorde: Ehh no me gusta tu nuevo perfume
Nigga con cara de felicidad: Siii, siiii (leer con voz morisca).

Total que el descojone ha sido poco, mientras que el pobre nigga me recogía la bandeja de la mano, la otra metiéndose con él, y nosotros partiéndonos... pobrete :(

1 may. 2011

Holocausto: Metro

15 de Diciembre de 2010, hace unos cuantos días que no he probado bocado, he bebido lo mínimo para mantenerme cuerdo, no sé como aún me pueden quedar fuerzas para escribir esto. Después de todo lo acontecido en Nueva Esperanza, de que J y yo nos distanciáramos, durante unos días, dejé Nueva Esperanza sin decirle nada a nadie.

Mi mente solo quería llegar a la ciudad, ver con mis propios ojos que había pasado, dejar de torturarme noche y día por verme como un asesino a sangre fría. En un momento así, apretar el gatillo es fácil, pero nadie imagina lo duro que puede llegar a ser cuando la soledad te abraza y empiezas a darle vueltas al asunto.
No estudié mucho la situación, solo imaginaba que habría un lugar por donde entrar directamente a la ciudad sin que estuviera muy vigilado: los túneles del metro. Debería haberlo pensado antes de adentrarme solo en ese lugar. Bajé sin nada más que una mochila con un par de alimentos, unos cuantos cartuchos de escopeta y algún que otro cargador de pistola. Mi única luz era la linterna que guiaba mis pasos…

Un oscuro túnel me esperaba, el aire estaba tan viciado que era difícil respirar, seguí el camino de las vías, el sonido de mis pasos retumbaban por todo. Caminaba minuto tras minuto, hora tras hora, no parecía estar tan lejos el final, pero esas horas se me estaban haciendo eternas. A medio mi camino se vio entorpecido por un tumulto de cuerpos.

Delante de mí había cientos de cuerpos mutilados, apilados en varios grupos, el olor era nauseabundo, las moscas bailaban en el aire anunciando el festín que ahí habían encontrado. Y mi linterna era mi única aliada en ese momento… Contuve la respiración hasta que algo me sobresaltó.

Uno de los montones se deshizo, los cuerpos caían lentamente al suelo, casi me da un ataque al corazón ese instante…  cuando recuperé el aliento seguí andando, hablando en voz baja para mí mismo. Dándome órdenes de continuar sin mirar atrás. El eco de mis pasos fue interrumpido por más pasos, un pequeño gruñido… me giré rápidamente enfocando al montón de cuerpos que se había deformado hacía unos instantes. Varios podridos se levantaban, otros se arrastraban, empecé a caminar sin hacer mucho ruido marcha atrás. Con suerte esperaba que no me hubieran visto…

Mis pasos no me guiaron por buen camino, mi espalda topó con una especie de pared. Delante de mí unos cantos podridos, detrás de mí algo que no parecía una pared. Disparé un par de veces a bulto, un par cayeron y me volteé para alumbrar con la linterna… El descarrillado tren que recorría el metro me impedía seguir caminando hacia delante. Intenté buscar una salida por el otro lado del vagón pero al estar atravesado en medio del túnel, era completamente imposible.

Intenté escapar el vagón y seguir mi camino por el techo, pero el metal apenas tenía salientes donde agarrarse, cuando parecía que podía llegar a conseguirlo resbalaba y volvía al punto de partida. Y lo que era peor, los podridos cada vez se acercaban más cerrándome el paso. No había vuelta atrás, o buscaba una solución o mi solitaria aventura terminaría allí mismo, devorado por una docena de zombies. Era irónico pensar que había podido salir con vida de un pueblo infestado de ellos, y que aquí mi vida pendía de cuantas balas me quedaran.

Fui eliminándoles poco a poco, apuntando bien, cada tiro era certero y no debía de preocuparme de que se levantara. Después de varios disparos me di cuenta de que el número de podridos no me cuadraba con la cantidad que había visto en el tumulto de cuerpos apilados. Alumbré con la linterna hacia la zona y pude observar con horror que todos los cuerpos se habían levantado, y estaban haciendo cola para llevarse un pedacito de mi carne.

La desesperación se apoderó de mí, no veía salida, hasta que un reflejo de la linterna me hizo ver que aún había una posibilidad y estaba a mi lado. La luz incidió sobre uno de los cristales del vagón, haciéndome ver que no todo estaba perdido. Con determinación disparé un escopetazo al ventanal que explotó en miles de pedazos, alguno de ellos fue a parar hasta a mí ofreciéndome pequeños cortes en la cara. Salté dentro del vagón, y adelanté por ahí dentro el paso, hasta llegar al siguiente vagón, la suerte hizo que estuviera de mi lado, la puerta que separaba los vagones estaba abierta, entré… y la pude cerrar desde el otro lado. Estaba fuera de peligro… había salvado mi vida, pero había despertado a todos los podridos que se encontraban dentro del túnel, solo me quedaba esperar el momento para salir… y de eso hace ya 3 días.