29 jul. 2011

Dar las gracias de esta manera tan poco común... esperando que os guste


Todos le veían bien, todos creían que sus problemas eran mínimos, y que no entendían que podía atormentar su alma. Durante tantos años ha soportado una carga excesiva, una responsabilidad que no era digna de su edad. Nunca disfrutó de su niñez como un niño más, tuvo que madurar de golpe y porrazo. Y cuando unos aún se divertían jugando con muñecos articulados, él se tenía que conformar con su imaginación.

Cuando los adolescentes se divertían siendo el centro de atención, con cualquier tipo de juego de la edad, él simplemente observaba, concentrado en sus problemas intentaba sacar una sonrisa para los demás. Los años iban pasando, y él siempre iba varios pasos por delante de los demás. Veía con envidia lo que le hubiera gustado vivir, lo que se escapaba a su forma de vida, y se rebeló, dio un golpe en la mesa y lo intentó, acabó metido en un mundo que no era el suyo, algo que no le interesaba pero que sacaba ese niño que necesitaba salir. 
 
Un mundo de degradaciones, de auto mutilación que no le convenía en absoluto. Y como siempre había ido un paso por delante de los demás, paró en seco, salió de ese mundo en el momento que quiso, y pensó, dándose cuenta que había sido tal vez la idea más estúpida de su vida, pues tampoco había conseguido ser feliz.

Después de todo este embolado, se sentó a solas, en una habitación oscura, reclinado sobre la silla pensó en salir de esa situación por la fuerza, darse a la fuga de la vida terrenal y dejar ese dolor que le oprimía el corazón. Pero siguió pensando, y usó su mente para crear unos espaciosos muros, un magnífico pozo en el que soltar todos esos pensamientos, dónde iba parar cada cosa que en su vida podía afectarle, el lugar donde las penas se reunían para que a él todo le diera igual.

Solo cometió un fallo arquitectónico en ese pozo… se le olvidó crearlo sin fondo, o un sistema de reciclaje. Y después de que esa carga durara años, los muros se derrumbaron. Dejando salir todo ese sufrimiento que le había acompañado, gritando en la agonía de la soledad. Y su vida, su estructura, se vino abajo, ni por una causa ni por otra como algunos creían, sino por todo ese mal que había estado años.

Entonces la luz se apagó, y aunque sin fuerzas intentaba luchar, todo era tan difícil que él se rindió. Se lanzó de cabeza al vacío, dejando que todo ese malestar se apoderara de él.

Días más tarde resucitó, aunque no estuviera recuperado del todo, pero siempre es de bien nacido ser agradecido, y él lo es. Así que levantó la cabeza, miro al mundo a los ojos, y empezó a agradecer a cada uno de los que habían estado ahí, en ese gran momento de flaqueza, a cada uno que con unas pequeñas, o grandes según se mire, palabras dedicadas hacia su persona, le hicieron darse cuenta que no estaba solo, y que si necesitaba lucha contra todo lo que esos muros contenían, ellos estaban ahí.

Y solo por este motivo, él escribe ahora estás líneas… porque no hay nada en el mundo que más le llene el corazón que sentir el calor de otros seres, sentirse cuidado, y que por una vez pueda dejar esas responsabilidades de lado, y que otros hagan el trabajo que ha estado haciendo él durante tantos años. Y ahora descansa mi pequeño D.


Sigo para ser importante...
dijisteis que era para mí

24 jul. 2011

Y cuando crees que ya está... no está

Cada día que pasa le cuesta más levantarse, pasan las horas y sigue huyendo de esa situación que le ahoga, que estrangula su cuello hasta dejarle sin aire. Sin duda alguna está perdiendo esta batalla, esta guerra se le está escapando de las manos. Un simple mortal que no es capaz de sacar fuerzas, un simple humano que ha perdido el norte.

Pasan las horas, el teléfono no suena… No esperaba más. Él sabía tan bien como yo que su suerte no había cambiado, por unas meras horas en las que perdido en su mundo de dolor había encontrado un resquicio, un pequeño soplo de aire rodeado de gente que le hacía reír, le contaba sus historias… aunque a él poco le importaba ya.

Mira a su alrededor, coge ese instrumento que tantas veces le ha sacado de la agonía, empieza a tocar esa melodía de guitarra que tantas noches a ahogado sus penas. Pero hoy no, su cabeza apoyada en el cuerpo de su guitarra, sus manos acariciando las cuerdas, creando una melodía que tan solo consigue que sus ojos, perdidos sin saber ni a donde enfocan, se llenen de lágrimas.

No hay nada ya, nada que pueda sacarle del trance, esta caída vertiginosa empieza a ser cada vez más veloz. Y se pregunta una y otra vez el paradero de la única persona que hoy podía sacarle del trance. Esa dama de la oscuridad que con una sonrisa podía hacer más en unas horas que cualquier bufón durante años… Nadie a su alrededor, completamente solo, y solo puede agradecer con palabras a otra persona, que sentada en la lejanía, tras una pantalla de ordenador, intenta sacarle una sonrisa. Y él se lo agradece, pero tanto ella como él saben que no es la persona que está buscando.

Un trago de amargura para un día nada bueno, y sigue dándole vueltas a la cabeza, no entiende que ha hecho para merecer esto, no entiende a esas personas que primero usan el sí y en el momento de la verdad es un no. Aunque esta vez, no ha habido ni contestación, el simple vacío. En algún momento de la noche, de esa larga y última guardia que le queda, le encantaría abrir los ojos y toparse de frente con esa mirada azul eléctrica que tanto desea.  Pero tanto él como yo sabemos que eso no pasará… y tendrá que conformarse con llegar a casa un día más, intentado que su familia no se dé cuenta de nada, meterse en la cama y seguir sin dormir… Y seguir sin entender nada de nada. Mirar sin ver, oír sin escuchar.




Perdiéndose en el Dolor
Buscándome... ¿Para qué?

22 jul. 2011

Desborde mental

Otra noche más despierto, la música no para de sonar en ese pequeño zulo, y sin embargo sus oídos parecen no escuchar. Su mente lejos de dónde está su cuerpo ahora, busca una forma de recuperar esa protección que ha perdido.

Después de tantos años soportando la vida, la mala que le ha tocado vivir, su mente había conseguido crear unos muros, una presa realmente resistente donde cualquier cosa podría entrar, pero no salir. Y mucho menos afectarle.

Y ahora su pequeño mundo onírico se ha roto, la presa se ha desbordado, su voz tiembla al hablar, su mente no consiguió cerrar esas pequeñas fugas que ahora se han convertido en una verdadera tormenta. La lluvia ácida le moja la cara, arde en su piel y le muestra todo ese dolor contenido.

Sus ojos no pueden mirar hacia otro lado, sus amargas lágrimas acuden a cualquier hora, besándole sus mejillas, llegando hasta el cuello y perdiéndose en esa espesa barba que le acompañada en su día a día. No entiende cómo ha podido llegar a esta situación, no sabe cómo ha podido caer en los errores del pasado, no quiere seguir viviendo esta agonía… pero también reconoce que él solo no va a conseguir salir de ahí.

Esa oscuridad que le araña la espalda, esa agonía que le canta al oído, esa soledad que le abraza, ese frío que acaricia su cuerpo tumbado en ese tempano de hielo que es hoy su cama. Y la luz le abandona, no tiene fuerzas ni para fingir una falsa sonrisa, no tiene motivaciones para seguir viviendo un día a día que cada vez pesa más. Sus pasos se ahogan en arenas movedizas, sus brazos no luchan por salir. Y su mente se ha quebrado partiendo su alma en dos… y yo me pregunto: ¿Quién de vosotros tendrá el valor suficiente de ayudarle?



Cadenas que mis penas arrastran por la arena. 
Sálvame.

20 jul. 2011

Querer... y no poder

Los días pasan volando, las fechas que antes parecían lejanas, ahora cada vez están más cerca. Las horas aunque parece que no llegan a irse nunca, siguen bajando el contador de la cuenta atrás. Empezar una nueva vida, intentado alejar los fantasmas que han perseguido la de siempre.

Pensar y agobiarse, encontrarse solo en la oscura sala; dónde tu mente y tu jugáis una partida de ajedrez, que tu nunca podrás ganar. Necesitar esbozar una sonrisa, y descubrir la tristeza en tu expresión, necesitar un abrazo y encontrar una fría palmada en la espalda. Querer y no poder, querer romper a llorar y no poder, querer gritar y notar que has perdido la voz, que te has quedado afónico… Querer ver, y estar ciego, querer notar su piel y haber perdido el tacto, querer oler esa fragancia que te hacía sentir bien, y perder el olfato. Querer oír su voz, y que te priven de ello.

Pasan los días, y buscas, buscas algo que te alivie, algo que calme tu dolor, y encuentras la soledad, la abrazas, ella tu susurra que jamás te dejará. Y las noches vuelven, se hacen largas, se van creando yagas que no se curan. Vuelves a pensar, le das vuelta a todo, y no ves nada claro. Y aunque te hayan asegurado que eso no así, y que tu no tienes la culpa de ello… Sigues pensando que tu parte de culpa tienes.

Seguir mirando al horizonte, y no viendo nada, seguir corriendo por ese camino, que no lleva a nada, seguir buscando la respuesta, y encontrar la nada. Tan solo momentos edulcorados por pequeñas porciones de felicidad, que nunca fueron tuyas y aunque te guste ver como los tuyos son felices, envidias sus vidas… por que todo parece estar encaminado, por que todo parece tener sentido, y la tuya es un inmenso caos.





Terciopelo en su interior atesora momento de tiempo
Cementerio de ilusión lo que fue ya pasó y ahí se enterró

19 jul. 2011

Tan fuerte... Tan Frágil

Las horas pasan cada vez más lentas, el corazón cada vez pesa más, la respiración se vuelve descompasada, sin ritmo… Sigues sin dormir. Y le das vueltas una y otra vez a las mismas cosas, intentas encontrar soluciones donde no las hay, te sientes vacío.

Tan vacío como esa botella que acabas de tirar a la basura, sin sustancia, ni tu mente sirve para escribir, ni para tocar una triste canción… Tu vida gira en torno al tiempo, el mismo que te hace falta, el mismo que nunca es suficiente, el mismo que se te escapa de las manos como la arena más fina.

Por mucho que gritas nadie te escucha, ni tú mismo eres capaz de oírte. En algún momento te saliste del camino, perdiste el rumbo y dejaste de mirar a la vida con buenos ojos. Llegaste a vomitar todos esos sentimientos que tanto había costado sacar en ti… tirándolos al contendor más próximo como si de un juguete roto se tratara. Y nadie se dio cuenta, de que tu alma se había escapado, de que tu sonrisa se dibujaba sin verdad alguna, nadie se dio cuenta de que no te importaría dejar este mundo, sin dejar un rastro, una huella o un simple recuerdo.

Te preguntas tantas cosas, que no hallarás la respuesta a ninguna. Y Odias, tanto odio que ni te das cuenta de existe en tu cuerpo, maltratado por los años.  Puedo verte, y ver que estás llegando al límite entre la cordura y la locura, esa fina línea que podrías traspasar de un día a otro, la misma línea que te separa del mal… Y sabes cómo puedo saber todo esto, es la respuesta más fácil que encontrarás hoy, simplemente es que yo soy tu. Guío tus manos para que escribas esto y te des cuenta de una vez, que todo no debe recaer sobre ti.

Has hecho cuanto has podido, deberías darte un respiro, disfrutar un poco más de las pequeñas cosas, dejar el raciocinio para más adelante, buscar ese calor que falta, recuperar tu alma blanca y dejar que los demás se ocupen un poco de ti. Es un pequeño consejo… ahora está en tu mano cogerlo o no.



Suplicar por un día más,
Realizar los sueños que se irán
Esperar la oportunidad
Suspirar al querer volar



15 jul. 2011

Tan solo un segundo...

Se despertó de golpe, como si le faltara el aire. Se sentía bien, como si hubiera dormido 8 o 9 horas del tirón, sin embargo miró el reloj y su sorpresa fue mayúscula cuando advirtió que tan solo dos horas habían pasado.

Su cabeza empezó de nuevo con los vaivenes, pensamiento tras pensamiento se iba rayando cada vez más. Hasta el punto en que se levantó de la cama, encendió la luz y cabizbajo miró sus manos. En cuestión de segundos su mano derecha se cerró, apretando con fuerza el puño respiraba pesadamente. Cada vez le costaba más… Golpeó la pared dejando una pequeña marca en esa pintura blanca.

Decidió ponerse en pie, caminar hasta el lavabo, y mirarse al espejo, sus ojos vestían unas viejas ojeras que nada tendrían que envidiar a las bolsas de la compra de sus padres, enrojecidos por el paso de las noches sin dormir. Miró su puño nuevamente, el golpe había sido certero, un pequeño coagulo se estaba aposentando sobre sus nudillos. Abrió el grifo sin mediar palabra y dejo su mano muerta bajo el agua fría.

Volvió a su habitación, mirando como el ventilador del techo daba vueltas, y más vueltas. Se concentró en intentar  ver el momento exacto en que una de las aspas pasará por el mismo punto. Una manera de perder el tiempo como cualquier otra. Las horas pasaban lentas, su mente le jugaba malas pasadas, sus ojos se mojaban sin darse cuenta, pequeñas lágrimas besaron sus mejillas.

Sin darse cuenta las horas pasaron, la mañana se había hecho corta con tanto ajetreo, y aunque se sentía anímicamente cansado, su cuerpo respondía bien.  Después de una ducha rápida, se vistió para la ocasión, observó por la ventana que daba a la calle con cierta ansiedad. De repente al final de la calle, ese coche amarillo que en poco tiempo había disfrutado tanto aparecía de la nada.

Se miró una vez más al espejo, se retocó el pelo, cogió sus gafas de sol, se despidió sin más y bajo por las escaleras. Cuando llegó al rellano que daba al portal, podía verla, mirándose en el espejo, retocándose la línea de los ojos, colocándose el flequillo que tanto le cautivaba. Y sin más… sonrió. Salió con una sonrisa en su cara, se montó en el coche y con un beso en los labios, ella le recibió. Un beso que le sabía a la miel más dulce, él se apoyó en su hombro, oliendo su cuello. Y volvió a sonreír. Bastaba un segundo para que todo lo que había sufrido esa noche despareciera.

Un segundo para vaciar su mente, un segundo para sentirse bien, un segundo para verla sonreír y sentirse como un verdadero adolescente. En ese espacio tan corto de tiempo, él ya sabía lo que quería, y ella sonreía… Posiblemente fue el primer momento de esa larga semana que él había sacado sus dientes a relucir. Borrón y cuenta nueva, de una semana aciaga que ella con tan solo un segundo había destruido, con esa luz tan brillante que se formaba en sus ojos, esos ojos que le habían enganchado, y él no necesitaba más. Pensaba que podía morir en ese preciso instante y por fin conservar algo de la felicidad que tantos años le habían negado.


Tu eres la escala de mi armonía, la escala de melodía...
Esta guitarra se para, para ti
Tu eres la escala de mi armonía, la escala de melodía...
La reina de mi Música

11 jul. 2011

Ansiedad, vieja compañera de viaje.

Aún no había salido el sol, pero D ya sabía que iba a ser un mal día. Había algo que hacía que se sintiera sumamente gris, algo pesaba en su corazón y su alma. Una sombra del pasado parecía agrandarse hasta convertirse en una realidad.

El día avanzaba, y tal como había predicho D, las cosas se iba tornando de un color oscuro, el cielo demostraba su enfado con una tormenta que mojaba sus mejillas. Noticias de unos y otros, comentarios, rumores o incluso realidades llegaban a los oídos de nuestro querido D.

Después de varias horas en que su día se había tornado en una especie de huracán, y él estaba en el mismo ojo, su mente intentó vaciarse de pensamientos innecesario, incluso busco las palabras adecuadas para solucionar alguno de los altercados que agitaban su corazón.

D no encontró respuesta, pero sentía como su rostro expresaba la tristeza de un ser demacrado por los años, notaba esas manos frías subiendo por cuerpo, llegando hasta su cuello estrangulándole con su fuerza sobre humana. Sus pulmones se cerraban, agitando el pulso y la respiración. Lágrimas se derramaban besando toda su piel… Se había reencontrado de nuevo con una vieja conocida, la Ansiedad.

Intentar serenarse no le era posible, su respiración no recobraba la normalidad, sus pulmones dejaban entrar la cantidad mínima para sobrevivir, su pulso se aceleraba cada vez más, notaba como su sangre ardía… y aún te preguntas querido D porque te despiertas a las 4 de la madrugada y no eres capaz de conciliar el sueño. Que lleves tantas horas despierto no ayuda, de hecho agrava más el problema. Algún día esto acabara, solo el día en que digas adiós a esta cruel vida que te ha tocado vivir.

10 jul. 2011

Murphy apierta... y a veces ahoga

Todos o la gran mayoría, conocemos la dichosa Ley de Murphy, esa maldita ley en que si algo puede salir mal… acaba saliendo peor si o si. Si se cae esa jugosa  tostada con su mantequilla y su mermelada, esa misma tostada que estas deseando llevarte a la boca, sabes que siempre caerá por la cara untada.

Cuando pienso en todas las cosas que están pasando en mi vida, es fácil recurrir a la frase de que las desgracias nunca llegan solas. Cuando parece que las cosas se arreglan, solo lo parece. Es más los astros se alinean para que la gente se monte películas y acabe metido en movidas que yo nunca me he buscado.
Pero si Murphy siempre está presente en la vida cotidiana de todos, en el día en el que celebre mi cumpleaños, hace un alto. Abandona a los demás y se centra en mi, sea lo que sea que haga para celebrarlo, acaba teniendo consecuencias.

Por suerte o desgracia, no siempre tiene que ser sobre mi persona, aunque lógicamente me afecta a mí directamente. Ver que las personas que he decidido que estén en mi vida, que lo estén celebrando conmigo, lo están pasando mal, sin duda me afecta. Desde una simple broma hasta una movida más seria. He llegado a presenciar hasta tortazos…

Hace varios años que ya no pensaba celebrar más esta fiesta anual, por el mismo motivo que os mencionado. Pero después de dos años sin hacer nada, volví a retomar la idea… y parece que Murphy no se olvidó de mí… En fin, este año por lo menos he acabado mejor que los otros.

5 jul. 2011

El placer de tocar en la oscuridad

Oscuridad, silencio, una pequeña brisa acariciando mi cara alivia el calor que me haces sentir. Ahí estas tu, con tus curvas, tu suave textura, y yo recorriendo lentamente tu cuerpo. Mis manos te acarician como si no hubiera un mañana, mis sentidos se maximizan para poder sentirte como nunca antes te había sentido.

Hacía tiempo que te tenía abandonada, hacía tiempo que no conseguía dominarte, tanto tiempo en el olvido que tocarte ahora me produce una sensación de placer inconmensurable. Y más cuando todo está en silencio, cuando nadie se ha despertado aún, cuando tu sonido limpio se adueña de todo el habitáculo.

Pasan minutos, o tal vez horas, el sol empieza a abrirse paso entre las nubes, su hermana luna decide despedirse por hoy, y tú sigues aquí, a mí lado, recostada sobre mí, dejándote querer.  Recorro, sin miedo, con mis dedos el largo brazo que sale desde tu vientre, y aunque posiblemente no sea el que mejor te toque, sigues aquí.  Sigues queriendo que nos fundamos en uno, consigues que la temperatura de mi cuerpo crezca, que mis sentidos se sientan satisfechos…

Pero no puedo seguir este ritmo mucho más, así que una última melodía, una última nota y te dejo en paz. Tranquila no volverá a pasar tanto tiempo, la próxima vez te prometo mejorar. 

1 jul. 2011

Trastornos del Sueño

Últimamente me cuesta conciliar el sueño más de lo normal, y cabe mencionar que generalmente necesito varias horas para entrar en la fase REM. Cuando te pasas un largo periodo con insomnio, tu cuerpo se resiente, pero más que tu cuerpo sin duda alguna la que más lo nota es tu mente.

Por causas del destino, he sufrido en mis carnes el más duro insomnio durante una temporada más que larga, más bien eterna. Recuerdo esa época como un cúmulo de ansiedad y paranoias tremendas, mi mente era una especie de tornado que no paraba quieta ni un solo segundo, pensando, buscando soluciones, encontrando más problemas.  El décimo mes de dormir una media de 1 hora al día, 2 con mucha suerte, la locura ya se había apoderado de mí.

Es duro estar en completo silencio durante toda la noche, con la máxima oscuridad y que tus ojos no se cierren, que tu cabeza no esté realmente en esa habitación, es difícil ver pasar las horas tan lentamente. Y todo eso lógicamente tiene consecuencias…

Siendo sinceros mi trabajo no ayuda en absoluto a que este pájaro de la noche,  echa a volar por las mañanas y dormir por las noches. Tal vez alguien que nunca ha tenido problemas con el sueño, lo nota menos, y aunque le cueste termina cansado, ergo acaba durmiéndose. A mí  me cuesta una barbaridad parar de un turno de tarde a un turno de mañana, y ya no cuento de una noche a la mañana.

Además como iba diciendo los trastornos graves, siempre acaban teniendo consecuencias, de hecho a veces 
me parece hasta gracioso, irme a dormir a las 2 de la madrugada y despertarme a las 6 como si hubiera dormido 7 u 8 horas… Cuando el día anterior has dormido unas cuatro horas también.
Esperemos que durante el éxodo vacacional vuelva a dormir como una persona normal… aunque lo veo difícil!

Os dejo con una canción que me relaja muchísimo: