6 mar. 2011

Parte de Mí

Llevo unos días pensando, recordando momentos, y sobre todo empapándome de todo tipo de música. A medida que avanzan los años, me he ido acostumbrando a escuchar tipos de música, tanto dentro del metal como otros estilos, que antes no soportaba.  De hecho he encontrado algún que otro grupo que ha llenado mis momentos más solitarios, que nunca pensaba que podrían aportarme algo.

Sin duda, la música forma parte de mí, sus raíces están bien arraigadas y si bien es cierto que hay momentos en los que he disfrutado con ella, y que por suerte me ha salvado la vida. Ahora casi que me duele más que me beneficia. No la música, sino el hecho de sentirme un músico frustrado. Como alguno sabrá desde hace bastante tiempo, me aficioné a tocar la guitarra, aunque ya sabía algo de piano, y empecé a variar de instrumento cada vez que podía, pasando desde la guitarra, por el bajo, haciendo cuatro chapuzas a la batería.

Por una parte pienso que hice mal, ya que nunca dominé ninguno. Pero por otra parte era lo que me pedía el cuerpo en su momento. Después de militar en varios grupos, algunos con más éxito que otros. Vivir experiencias inolvidables tocando al lado de otra gente, subiendo a un escenario para desfasar un poco y hacer llegar mis canciones al mundo. Desde hace tiempo por varios motivos, dejé de lado un poco la música para centrarme en sacar la vida adelante que se me había puesto cuesta arriba. Una montaña de obstáculos hizo que me apartara de lo que realmente amaba hacer.

Ahora me siento frustrado por no poder disfrutar de esos momentos, y aunque se avecina un pequeño proyecto, siento que he perdido mucho tiempo. De hecho es mucho más difícil, cuando ves otros que han estado a tu lado, que ellos si han podido seguir con la música, tienen sus formaciones y van dando conciertos cada vez que pueden. A veces asistir a un concierto de algún amigo, aunque lo disfrute en el momento, consigue que me vuelva a comer la cabeza pensando en este tema… No he dejado de tocar la guitarra siempre que he podido, pero siento que ni avanzo ni hago algo que me acabe de convencer.

No sabéis lo que puedo llegar a sentir, a disfrutar, a gozar cuando aunque seamos dos personas. Nos metamos en un local un par de horas a hacer un poco de ruido. Y es que la dichosa música tiene ese poder en mí, me lo puede dar todo… o nada.

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