27 oct. 2011

Recuerdos musicales

Últimamente tengo tiempo de sobra para pensar, en mis movidas que por suerte ya son menos que antes pero siempre hay algo, en recuerdos, buenos y malos momentos… Y eso me ha llevado a abrir el Spotify.

¿Por qué os preguntaréis? Pues realmente mi mente estaba buscando un par de canciones de una lista en concreto, que solía usar cuando no podía dormir. Con temas instrumentales, muchos de ellos versiones de un cuarto de cuerda que me gusta mucho. Entonces, sin más he visto la bandeja de entrada, y ahí han empezado a asomarse los recuerdos.

Cuando hacíamos listas interminables de canciones entre un par de colegas, o simplemente nos mandábamos canciones en vez de publicarlas que significaran, incluso tener temazos ahí guardados que nunca habían escuchado tus amigos y tu se lo presentabas, y obviamente viceversa.

Y ves esas canciones, y recuerdas esos momentos, sonríes, te distraes y la noche parece que ha cambiado de ritmo empezando a pasar mucho más rápido, la pesadez de las horas se convierte en algo más ligero. Comprendes algún que otro significado con ciertas canciones que antes no veáis, y lo tomabas como una canción más o un: “¿por qué me ha mandado esta canción?

Es una lástima lo del tiempo en Spotify, ya que Grooveshark me ofrece una experiencia muy similar, sin recortes de tiempo, sin límites, ni publicidad. Sin embargo siempre estará instalado en mi equipo, ya que momentos de recuerdos como estos, que parecen una tontería pero acaban siendo especiales, no se deben perder.

Releyendo el texto antes de terminar, lo que más me asombra de lo que uno es capaz de hacer cuando una musa llega a su vida, en según qué momento escribir se me hizo pesado, difícil, y aunque lo necesitaba mi mente no daba para más, y mira tú, ahora de un tema tan trivial como el que os he expuesto, he sacado casi una mina de oro… 

Os dejo con una de las canciones que estaban en la bandeja de entrada, y aunque os sorprenda es una de esas canciones/versiones que a mí me molan:



26 oct. 2011

Sin condiciones...

Hoy es uno de esos días que te sientes algo más optimista, tal vez la palabra sea afortunado; pero no lo diré muy alto no sea cosa cambie otra vez. Sentirse bien cuando consigues sacarle una sonrisa a una persona que te importa tanto, y que no lo está pasando precisamente bien… A mí por decirlo de alguna manera, eso me pone.

Me pone conseguir que alguien que no se merece estar de esa forma, sin energías y pensando en esa situación, tenga un alivio gracias a mí. Mis palabras, mis acciones, mi forma de ser, compartir pensamientos.

Es cierto que todo depende de la empatía que sientas por esa persona, no es lo mismo sacarle una sonrisa a un hermano, un familiar, tu pareja o un amigo bien cercano, que sacársela a un conocido, o alguien menos allegado por así decir. Si bien es cierto que siempre es bonito ese gesto, el de ver sonreír a alguien, lo es mucho más cuando esa persona te siente tan dentro como tú a ella.

Esta semana he tenido que lidiar con esta situación en varias ocasiones, con varias personas diferentes pero todas importantes en mi vida, y por suerte he conseguido que esas personas por lo menos se fueran a la cama sin tanta rayada mental. Y no obstante lo mejor de todo esto es que sé que es recíproco, y en el momento en que yo baje un poco las defensas y me sienta perdido, sé que esas personas estarán ahí, para levantarme, para mirarme a la cara y tratar de sacarme esa sonrisa; de hecho estoy seguro que lo conseguirán.

Qué me lo he ganado a pulso? Puede sonar ególatra, pero es cierto, soy de los que opinan que si quieres recibir, debes dar. Todos tenemos nuestros más y nuestros menos, pero no hay que dudar que esas personas estarán ahí el día que tu desfallezcas, que lucharán en la batalla por ti… así que si quieres que eso pase, te toca a ti también dar la cara en esos momentos. Y yo, siempre que la persona lo merezca, la doy y daré.




Y como no sé con que frase quedarme de la letra ahí va toda: 

¿Con quién puedo contar?
no hay que preguntar
todos estáis dentro de mi
y cada uno es parte de lo que soy

Y no lo quiero cambiar, nada va a cambiar
y no lo pienso a cambiar, por nada, por nada…

y aún guardo aquel sabor de una noche más
junto a los que me dan su amistad

no hay nada que ocultar,
todos sabemos que no hay tiempo para estar
pensando en lo que pasara, palabras de verdad
es lo que os puedo contar; es lo que os puedo contar

y yo estaré hasta final
no pienses mal, no hay final

no hay nada que ocultar,
todos sabemos que no… no hay tiempo para estar
pensando en lo que pasara, no lo voy a cambiar, por nada…


23 oct. 2011

Caliento Motores y acción!!!

Tener la sensación de que todo va a explotar de un día a otro, y realmente sin saber porqué, tampoco parece interesarte saberlo. Hace tiempo que dejaste de creer en la humanidad… y cuando ves cosas raras simplemente te apartas ya que tarde o temprano siempre te salpica.

Pasan las horas, los días, y esa distancia entre seres que antes eran tan cercanos es mayor, sin saber que ha pasado, que has podido decir, que has podido hacer… O realmente piensas en qué no has hecho, dicho o visto.

Lo mejor de todo es que a ti, estas situaciones te hacen mucha gracia, lo ves todo fríamente, y sonríes pues es algo que te distrae de tus pensamientos. Posiblemente es uno de los sentimientos más egoístas que puedes vivir ahora mismo… Pero realmente te la sopla.

Por una vez en la vida sientes que las cosas tienen buena pinta, que tienes lo que necesitas y lo que no, no te obsesiona, no estás pensando en cómo arreglarlo, en cómo solucionarlo y poder llegar a ello. Y no es que hayas perdido la ambición, todo lo contrario tus metas siguen estando bien altas, pero si es cierto que ves la vida con otros ojos.

Una mirada que antes no sentías, una sonrisa limpia de falsedades, un sentimiento que crece día a día, miedos que se esfuman… Posiblemente antes te habrías esforzado mucho más por saber el porqué de una situación así, pero ahora mismo no lo necesitas, no necesitas mancharte las manos, que la mierda salga a flote y ni tirando de la cadena varias veces seas capaz de conseguir que desaparezca.

Y piensas en ello, aunque no le des importancia, piensas en si deberías dársela, piensas que ya tienes suficiente de gilipolleces, y lo que buscas es confort, estabilidad, recuperar esa seguridad que te caracteriza, ver la vida del lado más positivo posible, y para ello estas cosas tienen que resbalar por su espalda y como mucho hacerle compañía a tu peludo culo.

Además sabes que tú has dado un paso hacia delante, y además ese paso debería haberte acercado más, sin embargo parece que te ha alejado. Así que sigues el camino del día a día, que va surgiendo con sus curvas, sus rectas interminables, sus cuestas con pendientes de máximo riesgo… Pero no te paras a mirar atrás y pensar que ese camino podría ser más fácil de otra manera.

Y si el destino lo ha querido así, quien eres tu simple mortal para interponerte en su camino…



Siempre hay un camino a la izquierda para retroceder
De toda esa mierda que me mezcla contigo


14 oct. 2011

Soledad y silencio

Un televisor emitiendo sin ser visto, la brisa entrando por esa ventana acariciando sus pómulos, secando esa especie de lágrimas que se asomaban por el rabillo de sus ojos. Miraba a la nada, sentando en esa silla, su vista perdida en ese patio.

Un limón se desprende del árbol, lo ve caer, el sonido de ese golpe seco contra el suelo le saca del trance durante unos segundos. Cambia la postura, cruza sus brazos y vuelve a oír la música, esa que llevaba un rato sonando, tapando el volumen del televisor… haciéndole respirar profundamente y volar de ahí.

Sin más apagó la televisión, y siguió ensimismado en esa visión que le tenía absorto, sus pensamientos corrían en su mente como un huracán, arrasando esperanzas, ilusión… Una melodía, un guitarreo incesante y una voz desgarradora le hicieron volver a salir de ese trance, y entonces entendió que lo que escuchaba no era más que la banda sonora de su vida.

Y sus palabras no sabían seguir, no sabían que decir que no hubieran dicho ya, en algún momento llegaría tiempos mejores, o eso quería creer. 



9 oct. 2011

Sensaciones que olvidé

Sólo, tú y tus pensamientos, en una habitación oscura, iluminada tan sólo por la pantalla de ese portátil, que se encuentra reproduciendo canción tras canción desde hace horas reposando sobre una silla, la típica silla de oficina con sus ruedas. La luz de las farolas de la calle intenta colarse por tu ventana pero te has asegurado de cerrarlas bien…

El sonido de los voces de adolescentes que se han sentado en el portal de la lado a matar las horas de un sábado noche, acompañados con sus litronas y botellas de vete a saber qué… Y en vez de molestarte en pedir silencio, simplemente coges los cascos, los enchufas al portátil y aumentas el volumen, dado que estaba al mínimo para no despertar a tu compañero de piso.

Miras el techo, respiras profundamente y resoplas, miras a tu izquierda y solo encuentras una almohada, si no fuera porque podrían tomarte por un loco pensarías que es un cuerpo de mujer, que te da la espalda mientras duerme plácidamente. Un parpadeo irregular llama tu atención, el led del televisor ha empezado su baile diario, se apaga y enciende a su propia voluntad. Sabes que no dudará más de unos minutos, pero te hipnotiza igual que cada noche.

Tus pensamientos siguen ahí, y aunque no quieras parece que les va a hacer caso, apoyas tus manos sobre la nuca, vuelves a mirar al techo y cierras los ojos, unos segundos más tarde estás inmiscuido en una conversación contigo mismo:

  •           ¿Cómo te sientes, no deberías dormir?
  •          Sí, ciertamente debería estar durmiendo…
  •           Entonces, ¿cuál es el problema?
  •           ¿No deberías saberlo tú? Igual tú eres el problema…
  •           ¿Yo? ¡Venga ya, hombre! Sí lo llego a saber no pregunto y me quedo calladito…
  •           No hace falta que te hagas la víctima conmigo, nos conocemos desde hace muchos años
  •           Demasiados… debería prejubilarme como siga así… Lo dicho, que nos desviamos del tema, ¿Qué te ha hecho llamarme esta vez?
  •          Realmente no lo sé, quizás simplemente quería saborear una vez más esta sensación… esta extraña sensación!
  •           Mentiría si te dijera que te comprendo… tantos años juntos y realmente a veces creo que no te conozco, empecemos de cero, ¿Qué sensación? ¿Por qué extraña?
  •           Después de tantos años… se me hace extraño querer a alguien de esta manera, necesitar, sentir esa ternura, esa realidad que ya puedo tocar con las manos…
  •           ¿Y ahora estás así por esto, maldito enfermo? No, no espera ya sé el porqué de esta sensación, tú que te creías un Dios, y ahora te ves como un mortal más, un potro cojo encerrado en un establo dando coces… Jaaa! Pues ya era hora, hermano! Ya era hora que alguien te bajara de esa nube de poder, que abriera esas puertas clausuradas a cal y canto, que ya empezaba esto a oler a cerrado. ¿Y ahora por qué sonríes?
  •           Porque a veces, y no te hagas ilusiones con lo que te voy a decir. A veces tienes razón…


Das otra pasada a la habitación, que te acoge, de nuevo, vuelves a mirar esa almohada a tu lado, vuelves a resoplar, sonríes... de tu boca sale un buenas noches, y sin más cierras los ojos, la música sigue sonando pero se va difuminando cada vez más en tus oídos, hasta no oírla. 

Por fin duermes, a mi también se me hace raro verte feliz, pero me alegra tanto verte así después de tanto tiempo, de tantos problemas, de tanta lucha… por fin te veo una sonrisa mientras duermes, por fin veo tu mano abierta y no tu puño cerrado. Disfruta de este momento sin mirar atrás… que tengas suerte, pues tu suerte es la mía, y así recurras menos a mí, aunque sabes que siempre estaré aquí, tu querido pensamiento.



Cuando la noche me exilie
Cuando el fuego signifique 
que estoy contigo!
Y estoy contigo... 

4 oct. 2011

Repetición de la jugada...

Hay una situación que se repite una y otra vez en mi vida, un pequeño espacio de tiempo que consigue destruir ese pequeño resquicio de felicidad...
Son esos malditos días del fin de semana que pasas encerrado en el zulo trabajando, inmerso en el turno murciélago.

Parece una tontería como otra cualquiera, pero cuando le das vueltas a la vida que llevas esos días, en los que se supone que puedes ver a más gente, organizar partidillos, hacer algo y no sentirte antisocial… pero por desgracia eso no sucede… ya sea porque te quedas dormido hasta la tarde y luego no eres capaz ni de moverte, o porque los demás no pueden hasta la noche, curiosamente cuando tú no puedes.

En esos días ves como se escapa el tiempo entre tus dedos, como si hubieras roto un reloj de arena e intentaras montar un castillo con su contenido… Y la noche no es mucho mejor, solitario, en un pequeño zulo en el que a cada rato están saltando alarmas. En ese momento ves como tus alas han sido recortadas, como esa paloma domesticada que el dueño deja salir de vez en cuando del palomar, sin embargo no puede volar.

Y empiezas a divagar, a pensar, a buscar algo que te haga ilusión para hacer, para no sentirte un peso muerto que pasea por la vida arrastrando los pies, para poder mirarte al espejo y no verte derrotado, de rodillas pidiendo clemencia al tedio. Tantos sueños rotos…
Es difícil no mirarse y verse completamente solo en momentos así, y sabes que puedes compartir esos instantes con otros que están en tu situación, por lo tanto se sienten como tú, lo agradeces pero todos sabemos que esas horas volverán…

Supongo que os habréis dado cuenta que estoy hablando de pasar el fin de semana encerrado en el trabajo por la noche… divertido verdad¿?




Yo quería confesarte que me arrepiento de ti
Brindaremos con arena, y unos chupitos de Sal
Callaremos los dos


2 oct. 2011

Silencio porqué...

Es fácil saber lo que la música significa para mí, poder ser parte de ella un sueño, haber estado unos años en activo sintiéndome como un músico más entre los colegas, un deleite, una forma de vida más que feliz. La sensibilidad que te crea, esa comunicación no verbal entre una canción y tus oídos cambia.

Dejas esa parte de oír música y te centras sin darte cuenta en escuchar, analizando estructuras, sintiendo instrumentos escondidos en la melodía que otros no son capaces de percibir. Y eso se ve cada día en tu vida, te das cuenta de que hay canciones que antes oías pero no escuchabas, letras que significan más de lo que pensabas…

Y así vas recibiendo nuevas melodías, vas saboreando completamente obras maestras que poco a poco se convierten en la sal de tu vida. Canciones que te identifican como nunca, canciones que solo escuchas cuando sientes que el mundo se te viene encima, canciones que te hacen feliz sin darte cuenta, “buen rolleras”.

Ahí es donde quería llegar, a esa extraña asociación ha creado: Un para lo bueno y para lo malo. Si bien es cierto que cuando estas de bajón escuchas algún tipo en concreto de canción, o estilo, me he dado cuenta que también las hay que a ti te da igual el momento en que te encuentres.

Que tienen varios significados que ni te habías parado a pensar, no te habías dado cuenta que además cuando las escuchas las cantas de forma tan diferente, con rabia y tristeza cuando tu vida se nubla, con fuerza y alegría cuando tu camino se ve mucho más liviano que antes. A mí me pasa con varios temas, pero hay uno en concreto que me recorre la mente sin que me dé cuenta, a cualquier hora, en cualquier instante y lo escucho mentalmente dándole al “replay” una y otra vez.

No sorprenderé a nadie con la canción elegida, dado ya que la he mostrado al mundo varias veces, por este mismo motivo pero sin declararla de esta forma. Pero si puedo esbozar un poco en que tónica la escucho… De esta forma igual entendéis mejor este texto.






unidos por el alcohol con gas, el bombo clap,
crecidos en la escuela del ¡no podrás!


abrid los ojos y soñar todo, va muy deprisa,
es preciosa y precisa una sonrisa, en mi misa,



Fácil de distinguir esa fase fatalista y la fase más positiva verdad? Podría haber elegido más frases de este temazo, pero me quedo con estas... son las que más me han marcado durante el paso de los años. Ale a disfrutar, queridos amigos del nerdismo!

1 oct. 2011

Por más Septiembres así...

Nunca supe escribir de manera positiva, de forma que mi pluma no sonara como un pesado sentimiento que se agarra al corazón con fuerza. Mis textos han seguido una tónica oscura, escrita desde las sombras. Y aunque escriba algo que no tiene nada de malo, acabo viéndolo como un drama que se va esbozando lentamente entre trazos negros.

Lo podría intentar una y mil veces, no sería capaz de rasguear letras en un folio en blanco sin un párrafo que sonara realmente triste. Supongo que cuando has llevado una vida dura, marcada por grandes fracasos, es difícil sentarse y teclear algo tan fácil, como un: Ey, I´m fine, broda!

Sin embargo hay días en que saldría a la calle, pararía a cualquier extraño y le diría que por una vez en la vida me veo bien, que cierro los ojos y no me paro a pensar en mis problemas, que dejo que la vida fluya sin más, sin darle vueltas de si estoy haciendo las cosas bien o debería tomar más precauciones. Gritarle que no me encierro en esa habitación oscura escuchando canciones que una y otra vez me recuerdan mis fallos.

Y gran parte de eso tienes la culpa tú, tú que me lees aunque no me comentes, que me dedicas tu tiempo, que ahora se ha convertido en nuestro tiempo. Tú que has dejado las barreras atrás, y has conseguido que yo también las haya apartado.

Tú que con una sonrisa me eclipsas, tú que con una mirada consigues que me derrita, que has descubierto mis puntos débiles más rápido que cualquier otro, tú que tiras mi peluche dado de 20 caras y sacas una pifia, pero aún así sigues jugando. La misma que a veces no consigue leer que han esbozado mis dedos en tu piel mientras te acaricio, pero aún así sonríes para mí.

Tú que has conseguido sacar de mí esas dos palabras que aunque no me sonroje al decirlas, y aunque parezca que no, también me costaban decir. Y sin embargo ahora salen solas, tras un abrazo, un beso o una simple mirada. Tú que siempre pierdes al juego de las miradas, y aunque sepas que te enfrentas a un profesional que no se cansa de tus ojos, sigues jugando… Tú que me recuerdas con la Cadena dial…

Y así podría seguir durante horas y horas, porque me siento bien, porque darte las gracias de esta manera se me hace mucho más fácil, y porque a tu lado me siento libre… como el viento, como esa brisa que se enreda en el cabello, como esa gota de lluvia resbalando por tu mejilla. Por eso, y por haber aprobado uno de los exámenes más difíciles a los que me he enfrentado. 





Si mi amor es grande
Mi folio es inmenso
Nunca será tarde 
Para ir al infierno
Aunque tu lo niegues
Aunque sea un ceporro
Te traigo un regalo...
No le he puesto lazo... mi amor...