29 mar. 2011

Ese Maldito Segundo...


Hace tiempo que estoy sumido en una rueda de infortunios, un pozo que poco a poco va cediendo al peso y paso de los años, con lo cual se hace más oscuro y profundo. Uno siempre intenta encontrar motivaciones que hagan desde mal momento, un trago menos trágico. 

Pero ayer me enseñaron una gran verdad que hasta ahora no me había dado cuenta, y lo cierto es que lo vivo cada día en mi piel, en mi cabeza… en mi ser. Es ese pequeño instante que para algunos puede significar entre ganar o perder, en mi caso la balanza del perdedor cada vez está más inclinada. 

Una medida de tiempo que puede ser ínfima, o una eternidad. Es ese maldito segundo de vida en el que pasas de estar más o menos bien, al ostracismo más duro. Esa pequeña unidad de tiempo es más que suficiente para que tus pensamientos vuelvan a estar donde no deben, donde no quieren estar. De hecho estar escribiendo esto significa que estoy en ese momento. 

Y por muy lejos que vayas, por muy borracho que estés, drogado o simplemente muerto, ese segundo sigue estando ahí. Al acecho, y tarde o temprano volverá, te dará donde más te duele y lo que era una velada amena, se puede convertir en un mundo de arenas movedizas. Hacía días, igual un mes que había planeado un viaje, pensando en salir de esa paupérrima forma de vida que tiene a mi mente posada en una cámara de tortura.

Un bonito momento, una voz intentando decirme que durmiera, y tan solo un segundo después ahí está… de nuevo sumido en un mundo de tinieblas del cual ni el más valiente de los héroes podría salir. Y dar una vuelta por Valencia sobre las 6:30 de la madrugada, solo con la soledad, sin chaqueta y mi mente puesta en mis problemas y metas que sé que no voy a poder conseguir si no tengo un golpe de suerte… No ayuda…


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