31 ene. 2012

Holocausto: El aliento de la muerte...

28 de abril de 2012, siento la extraña sensación de estar en un lugar conocido, pero todo está completamente cambiado, la gente que más suerte tiene en los suburbios vive en grandes cajones de almacenamiento, como los que suele haber en los puertos, tal vez en uno de esos haya 2 o 3 familias alojadas. Se puede palpar la pobreza en cada callejón.

De vez en cuando una pequeña patrulla se pasea por ahí como si fueran los putos amos, se llevan lo que quieren y a quien quieren, esta mañana he visto con mis propios ojos como una chica había sido arrestada por violar no sé qué ley absurda. Mi mente solo lo asocia a una cosa, viendo la codicia y todos los pecados que se cumplen en esta ciudad flotante, solo puedo pensar que va a ser obligada a ejercer servicios sexuales…

Z accedió a ayudar a J a encontrar a sus familiares, han salido esta mañana temprano y se están recorriendo todas las zonas dónde podrían habitar. Sin embargo a mi me han dejado en la retaguardia, Z me ha confiando su lancha, y lo peor de todo es que me han hecho prometer que si caían presos no fuera a buscarles. Sin duda es algo que no sé si podré cumplir.

Por suerte para mí puedo escribir estas líneas en una cómoda casita, pequeña sí, pero confortable… Se ve que Z ha hecho muchos favores a los peces gordos de aquí.
Ahora mismo no sé qué hacer, hacía mucho tiempo que no tenía que estar alerta de los podridos ni tener que conseguir víveres o poner trampas… un lujo, creo que saldré a dar una vuelta por la zona…




29 de abril de 2012, aún no doy crédito a todo lo que se vive aquí dentro, esto cada día me recuerda más a una cárcel camuflada con una libertad ficticia. No he parado de preguntarme qué hacer para ayudar a toda esta gente... Me preocupa que J y Z estén teniendo problemas, ha pasado un día y tampoco han vuelto.

Pero que cojones […]

29 de abril de 2012, estoy jodido, no sé si podré acabar de escribir estas líneas sin desmayarme, no he conseguido contactar con J, explicaré brevemente que me ha pasado por si no pudiera hacerlo yo mismo, y alguien leyera esto violando mi intimidad.

Unos soldados han entrado en la casa como si fuera lo más normal, me han encañonado y pedido por la fuerza una documentación… ¿Documentación? es un jodido apocalipsis zombie, estamos locos o qué? Al no poder identificarme como integrante de la ciudad flotante han procedido a lo que ellos llaman purificar, vamos que me han intentado matar a base de tiros, por suerte no eran muy habilidosos y he podido escapar. Aún así estoy herido…

La puta metralla de esa escopeta me ha herido en el costado izquierdo, no sabría definir la zona dónde están alojados todos esos perdigones, solo puedo observar cómo me falta un pequeño trozo de carne y me desangro. Oh Dios! Me cago en la puta! Me puedo ver un cacho de una costilla…

Creo que empiezo a delirar, el dolor es cada vez más agudo, más fuerte, no sé dónde me encuentro, cerca del mar podría decir, oigo voces, no sé si serán mis perseguidores, juraría que los perdí de vista al caerme en ese contenedor de basura, lo veo todo borroso, incluso este cuaderno, ya no sé si estoy escribiendo sobre él o sobre mi propia pierna, cada vez me pesa más y más el brazo, la mano no reacciona, me cuesta respirar y…


Poco queda en mi interior
Solo restos de calor

Este frío llega a ser algo por lo que vivir


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