22 feb. 2012

Desnudando mi alma blanca

Cuando la vida me desafía, una cuesta arriba, de pendiente máxima. Cuando el silencio y la soledad irrumpen en la noche fría, cuando todo y todos te fallan, cuando mis fuerzas se ven agotadas y no encuentro un camino por el que seguir.

Si mis pasos cada vez se tornan más pesados, como andar por arenas movedizas, si mis piernas se cansan de subir esos peldaños de esa escalera que parece infinita para conseguir mis metas. Si cierro los ojos queriendo descansar y no puedo… si todo eso pasa y no veo ninguna salida, tú estás ahí.

Sigues estando en mi vida, cada segundo, minuto, hora, día… El tiempo a tu lado es tan irrisorio, eres tan intangible y a la vez tan bella, solo los grandes saben dibujarte como Dios te trajo al mundo, desnudando tu esencia, desnudando tu alma. Si ellos saben cómo tratarte pero ellos también saben que es porque tú te has dejado. Solo los afortunados son capaces de domarte.

Y te quiero, te amo desde hace años, siempre estás presente, a mi lado, acariciando mi piel, susurrándome al oído esas palabras que me hacen tanto bien o tanto mal, deslizándote entre mis pensamientos y dejándote ver. He tenido la suerte de los grandes, he tenido la suerte de poder tocarte con mis propias manos, de acariciarte…

Eres la única que no me abandona, y aunque a veces pueda llegar a odiarte, guardando tus recuerdos en el cajón del olvido, haciéndote un hueco en el cajón de los sueños rotos, del pasado y del futuro, mi presente. Aunque a veces tu presencia me duela más que beneficie, sigo queriéndote como el primer día.

Desde el primer día que te observé, me enamoré de ti, de todo lo que te envolvía, de todo lo que puedes llegar a conseguir, de todos los sentimientos que puedes acumular. Siento si en algún momento te he abandonado, siento si te he fallado, pero a veces necesito desconectar de ti, tu voz a veces hace que me derrumbe, tus ojos, esos preciosos ojos, hacen que tiemble a veces de miedo, a veces de pasión, tus labios tienen ese sabor especial, a veces afrutado, a veces amargo… Pero ese sabor que nunca olvido ni olvidaré.

Son 25 años ya a tu lado, son tantas aventuras y desventuras vividas, experiencias que para bien o mal me han hecho evolucionar en mi existencia, en este plano terrenal que tantas veces he odiado pisar. Son tantos los recuerdos que puedo tener con tan solo pensar en ti, demasiados sentimientos juntos, demasiado vivido y lo que me queda por vivir, pero siempre a tu lado.

Tienes tantas formas de aparecer en mi vida, tantos estilos, tantos vestidos diferentes y todos te quedan igual de bien, es normal con esa figura tan perfecta. Cómo darte las gracias por estar siempre ahí, cuando lo demás me falla, cuando ni amigos, ni familiares, ni mi propia pareja son capaces de sacar una sonrisa. Cómo agradecerte que enternezcas un corazón roto, cómo agradecer que cosas las heridas que esta mente rota va dejando… Es tan difícil expresarme de otra forma, pero tú tienes la culpa de que así me exprese.

A ti que te comparto con muchos otros, a ti que te quiero como no he querido a nadie en la vida, a ti que no hay nadie que pueda pararte, te doy las gracias nuevamente. Gracias por existir, y si aún no te has dado cuenta de quién eres, tú que seguro que me estás leyendo, eres tu mi musa: 
MÚSICA.



 El tema que me inspiró para escribir este texto:

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