11 feb. 2012

Holocausto: Luz al final del camino


1 de Mayo de 2012, la vida a veces te da sorpresas agradables, estando a punto de morir tras escapar de los soldados, llegué a esa zona costera donde sin más me tumbé a descansar, escribiendo lo que creía mis últimas palabras, esbozando mi último aliento en ese papel arrugado después de tantas y tantas historias. Desde que empezó el holocausto me ha servido para escapar un poco de la locura de la situación, y escribir mí legado… lo único que pensaba que me quedaría.

Pero me equivocaba, aún había encontrado algo de esperanza al despertarme en ese mullido colchón, el dolor en el costado era bastante pronunciado pero alguien había puesto remedio a mi desangramiento, había sacado los perdigones y había cosido la herida como si fuera un profesional. Alguien me había salvado la vida, y no era la primera vez que lo hacía… Jk, había vuelto a aparecer de la nada para darme una segunda oportunidad.

Después de separarnos hace ya más de un año en esa rotonda en la que él formaba parte del enemigo, en la que había conseguido que J y yo saliéramos ilesos, y hubiéramos podido llegar a Nueva Esperanza. Volvían a cruzarse de nuevo, las voces que creí oír mientras soltaba lo que parecía ser mi último aliento eran la de los soldados cayendo a manos de Jk. Aún seguía enrolado en las filas de ese ejército que ahora nos atemoriza, pero siempre ha estado de nuestro lado. 

Mi sorpresa fue mayúscula cuando al abrir los ojos por completo, y oír su voz… no estaba solo: S, V, M, las 3 estaban allí, había convertido esa especie de cueva en un pequeño hogar, donde Jk era el cabeza de Familia. Y yo había encontrado a M, la hermana de J, tenía que contactar como fuera con él.

Cuando estuve más despierto, Jk me contó como habían creado un hogar de esa cueva, si bien es cierto que tal vez no era el sitio más cómodo, en la ciudad flotante había otros de peores, y si nadie les descubría podrían vivir con la libertad de la que mucha gente carecía ahí dentro. Era una forma de asegurarse que ninguna de ellas acabará trabajando en algo de lo que pudiera arrepentirse lo que les restara de vida, y lo que es más importante, forzadas por los solados.

Jk se encargaba de traer los alimentos ya que trabajando como mercenario para la forma de gobierno actual, ganaba lo suficiente para mantener su vida y la de ellas. Fue en ese momento en el que me di cuenta de que tal vez Jk conocía a Z, le conté porqué estaba ahí y como había llegado hasta la isla. Él no se sorprendió de hasta dónde podía haber llegado, y menos de que conociera a Z.

La suerte estuvo de nuestro lado ya que él podía contactar con Z, tenían una forma de contactar cuando los altos cargos necesitaban algo y no sabían dónde se encontraba… ahora solo espero que los dos sigan bien, sobre todo J. 

 


They're off to find the hero of the day
But what if they should fall by someone's wicked way?

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