7 sept. 2011

Holocausto: Confesiones

12 de abril de 2012, despierto al alba, el rocío ha mojado todas mis escasas pertenencias, pero no me ha quedado más remedio que dormir a la intemperie, llevo siguiéndole la pista a J desde hace 2 días, 2 días en que esta agonía ha ido creciendo en mi corazón…  leer esa carta hizo que se me partiera el alma, puedo recordar cada palabra, cada verso, cada acento:

“D, sé que no debería hacer las cosas así, y más después de tenerte de ejemplo… de ver como la locura se apoderó de ti, después jugarnos la vida para salvarte. Pero no puedo seguir de esta manera, llevo tiempo queriendo decirte esto… sin embargo creo que era algo demasiado egoísta por mi parte, por ti que me has cuidado como un hermano, por ti que hemos compartido todo durante este tiempo, lo poco que teníamos…

Aunque a veces parezca tonto… sé la verdad, sé que estoy infectado, no sé porqué aún no me he transformado en uno de ellos. Me faltaba comprobarlo y con lo que pasó el otro día, aunque no fuera consciente de lo que hacia mi cuerpo, mi mente estaba ahí y aunque yo no quería comportarme de esa manera violenta, cuando solo intentaban curarme, estaba ahí. He escuchado todo, sé que puedo morir, incluso transformarme en algo peor…  y que las posibilidades de curarme son nulas. Así que necesito saber, sonará mal, pero tú no tienes nada que perder, sabes que tus familiares están muertos… No tienes esperanzas de ver un mundo mejor, aunque no pares de luchar. Pero yo necesito saber que ha pasado con los míos, mis padres, mi hermana…

Prefiero morir de una vez intentando encontrarles que seguir esperando… sin saber realmente que esperamos. Mentirnos así es agonizar aún estando vivos, sé que mis palabras no servirán de mucho, no te voy a pedir que vengas conmigo, y no quiero que intentes detenerme cuando te des cuenta de que no estoy ahí.

Lo tenía claro si pensaba que no le iba a seguir, J aprendió mucho con ese grupo de mercenarios, es inteligente y sabe como borrar bien sus pasos. Sin embargo no ha caído en que le conozco como si le hubiera parido, y aunque él tenga la ventaja del tiempo, yo me puedo adelantar a sus pasos. Es hora de dejar de escribir, y seguir detrás de él, no dejaré que comenta la misma tontería que hice yo, y si aún así la quiere cometer, la viviremos juntos. No pienso perderle, es la única familia que me queda…





Un llanto,
Una gota de sangre secándose en el asfalto


1 comentario:

Jauma dijo...

Ostias premoh, que bonito :), espero que J se recupere y los broston vuelvan a luchar contra el maaal!!! :P