13 sept. 2011

Pocas palabras...

Cuando las cosas vienen así, la vida lleva dándote golpes durante todos los años que has estado recorriendo tu camino. Te has caído, te has levantado, una veces solo y otras una mano amiga te ha levantado del suelo. Golpes duros que te convirtieron poco a poco en un ser frío, racional, calculador…

Después de varios años evitando esas cosas sentimentales que me apartaban del camino de la razón, del camino que yo mismo había elegido, que yo mismo había erigido… después de todo eso consiguieron sacar de mi un pequeño resquicio, un pequeño corazón que latía casi sin fuerza en el pecho.

Y poco a poco lo fueron llenando de vida, inflando, consiguiendo que esa urna de acero que había creado se fundiera lenta pero irremediablemente. Hasta el momento actual, en el que te das cuenta que echas de menos a alguien… y ves ese sabor agridulce que te queda, esa tristeza por su ausencia pero a la vez esa alegría de recordarla como si la tuvieras delante, como sin verla la estás mirando… y de repente te quedas sin palabras. 



Llévame hasta donde quieras
Por que las tormentas no tienen fronteras


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