24 sept. 2011

Madrugadas pensantes...

Cuando la vida te da tantos golpes, uno tras otro, y tú le echas valor, los recibes de frente, en la cara, golpeando con fuerza tu mentón, tumbándote una y otra vez sobre la lona. Aún así te levantas y sigues la lucha, cuando todo eso pasa, la ilusión muere.

Muere lentamente, haciéndote ver que hagas lo que hagas todo va a ser igual, el mismo resultado, la misma jerga que has escuchado una y otra vez. A veces necesitas que te empujen, que te miren a los ojos con un: “Venga coño, no me jodas, que tu puedes!!

Y aunque lo sabes, también sabes que tu vida es un “Born tobe Down” constante, y a eso hay que buscarle alguna solución, algo que te motive, algo que te saque de las sombras y te deje el camino con un poquito más de luz. Que te levantes y no pienses en que desearías no haberte levantado, y yacer sobre tu lecho espinado.

A veces la solución es más fácil de lo que te parece, y lo único que deseas es no sentirte sólo cada día, no deseas abrazar esa soledad que aunque nadie sabe que sientes… está ahí. No hablas de amor, aunque por qué no desearlo de vez en cuando, no hablas de amistad por qué la tienes… Simplemente necesitas un cambio, girar esa tuerca que está haciendo que el mecanismo envejezca antes de lo deseado.

Posiblemente la solución pase por estar más atento a cosas que ya tenías controladas, a seguir encubriendo tus caprichos aun más a menudo con un “cuando tenga algo más de pasta”, o simplemente no verse envuelto en discusiones que ni te van ni te vienen cada día. A veces tener buenas noticias por fin bastan para sonreír, o pasar una mañana tirado en la cama con esa persona que te importa hablando… 

Y al final dar el paso adelante, ese paso que te lleva a dar un paso fuera del hogar paterno, que aunque hayan pasado tantos años por esa habitación y la eches de menos, necesitabas salir de ahí, un poco de aire fresco, nuevas habitaciones que explorar, un salón lleno de gente cada dos por tres… una cocina que limpiar a menudo, una ducha que no es la tuya pero también sirve, una patio nuevo y su limonero.

Un pequeño desahogo, un paso hacia sentirse un poco más libre… parece una gilipollez, pero verte una sonrisa dibujada en tu cara, esa que habías perdido, esa que llevaba años escondida y que salía en contadas ocasiones, eso alivia. Y ahora a disfrutar de este pequeño tiempo que aún queda antes de empezar a trabajar de nuevo, con esos turnos agónicos, y esa sensación de sentirse infravalorado… pero no empezaremos a ensuciar este texto, lo dejaremos para más adelante.




Vive el latido
Vive una vez más por mí...


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