1 oct. 2011

Por más Septiembres así...

Nunca supe escribir de manera positiva, de forma que mi pluma no sonara como un pesado sentimiento que se agarra al corazón con fuerza. Mis textos han seguido una tónica oscura, escrita desde las sombras. Y aunque escriba algo que no tiene nada de malo, acabo viéndolo como un drama que se va esbozando lentamente entre trazos negros.

Lo podría intentar una y mil veces, no sería capaz de rasguear letras en un folio en blanco sin un párrafo que sonara realmente triste. Supongo que cuando has llevado una vida dura, marcada por grandes fracasos, es difícil sentarse y teclear algo tan fácil, como un: Ey, I´m fine, broda!

Sin embargo hay días en que saldría a la calle, pararía a cualquier extraño y le diría que por una vez en la vida me veo bien, que cierro los ojos y no me paro a pensar en mis problemas, que dejo que la vida fluya sin más, sin darle vueltas de si estoy haciendo las cosas bien o debería tomar más precauciones. Gritarle que no me encierro en esa habitación oscura escuchando canciones que una y otra vez me recuerdan mis fallos.

Y gran parte de eso tienes la culpa tú, tú que me lees aunque no me comentes, que me dedicas tu tiempo, que ahora se ha convertido en nuestro tiempo. Tú que has dejado las barreras atrás, y has conseguido que yo también las haya apartado.

Tú que con una sonrisa me eclipsas, tú que con una mirada consigues que me derrita, que has descubierto mis puntos débiles más rápido que cualquier otro, tú que tiras mi peluche dado de 20 caras y sacas una pifia, pero aún así sigues jugando. La misma que a veces no consigue leer que han esbozado mis dedos en tu piel mientras te acaricio, pero aún así sonríes para mí.

Tú que has conseguido sacar de mí esas dos palabras que aunque no me sonroje al decirlas, y aunque parezca que no, también me costaban decir. Y sin embargo ahora salen solas, tras un abrazo, un beso o una simple mirada. Tú que siempre pierdes al juego de las miradas, y aunque sepas que te enfrentas a un profesional que no se cansa de tus ojos, sigues jugando… Tú que me recuerdas con la Cadena dial…

Y así podría seguir durante horas y horas, porque me siento bien, porque darte las gracias de esta manera se me hace mucho más fácil, y porque a tu lado me siento libre… como el viento, como esa brisa que se enreda en el cabello, como esa gota de lluvia resbalando por tu mejilla. Por eso, y por haber aprobado uno de los exámenes más difíciles a los que me he enfrentado. 





Si mi amor es grande
Mi folio es inmenso
Nunca será tarde 
Para ir al infierno
Aunque tu lo niegues
Aunque sea un ceporro
Te traigo un regalo...
No le he puesto lazo... mi amor...




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