4 oct. 2011

Repetición de la jugada...

Hay una situación que se repite una y otra vez en mi vida, un pequeño espacio de tiempo que consigue destruir ese pequeño resquicio de felicidad...
Son esos malditos días del fin de semana que pasas encerrado en el zulo trabajando, inmerso en el turno murciélago.

Parece una tontería como otra cualquiera, pero cuando le das vueltas a la vida que llevas esos días, en los que se supone que puedes ver a más gente, organizar partidillos, hacer algo y no sentirte antisocial… pero por desgracia eso no sucede… ya sea porque te quedas dormido hasta la tarde y luego no eres capaz ni de moverte, o porque los demás no pueden hasta la noche, curiosamente cuando tú no puedes.

En esos días ves como se escapa el tiempo entre tus dedos, como si hubieras roto un reloj de arena e intentaras montar un castillo con su contenido… Y la noche no es mucho mejor, solitario, en un pequeño zulo en el que a cada rato están saltando alarmas. En ese momento ves como tus alas han sido recortadas, como esa paloma domesticada que el dueño deja salir de vez en cuando del palomar, sin embargo no puede volar.

Y empiezas a divagar, a pensar, a buscar algo que te haga ilusión para hacer, para no sentirte un peso muerto que pasea por la vida arrastrando los pies, para poder mirarte al espejo y no verte derrotado, de rodillas pidiendo clemencia al tedio. Tantos sueños rotos…
Es difícil no mirarse y verse completamente solo en momentos así, y sabes que puedes compartir esos instantes con otros que están en tu situación, por lo tanto se sienten como tú, lo agradeces pero todos sabemos que esas horas volverán…

Supongo que os habréis dado cuenta que estoy hablando de pasar el fin de semana encerrado en el trabajo por la noche… divertido verdad¿?




Yo quería confesarte que me arrepiento de ti
Brindaremos con arena, y unos chupitos de Sal
Callaremos los dos


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