14 oct. 2011

Soledad y silencio

Un televisor emitiendo sin ser visto, la brisa entrando por esa ventana acariciando sus pómulos, secando esa especie de lágrimas que se asomaban por el rabillo de sus ojos. Miraba a la nada, sentando en esa silla, su vista perdida en ese patio.

Un limón se desprende del árbol, lo ve caer, el sonido de ese golpe seco contra el suelo le saca del trance durante unos segundos. Cambia la postura, cruza sus brazos y vuelve a oír la música, esa que llevaba un rato sonando, tapando el volumen del televisor… haciéndole respirar profundamente y volar de ahí.

Sin más apagó la televisión, y siguió ensimismado en esa visión que le tenía absorto, sus pensamientos corrían en su mente como un huracán, arrasando esperanzas, ilusión… Una melodía, un guitarreo incesante y una voz desgarradora le hicieron volver a salir de ese trance, y entonces entendió que lo que escuchaba no era más que la banda sonora de su vida.

Y sus palabras no sabían seguir, no sabían que decir que no hubieran dicho ya, en algún momento llegaría tiempos mejores, o eso quería creer. 



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