5 jul. 2011

El placer de tocar en la oscuridad

Oscuridad, silencio, una pequeña brisa acariciando mi cara alivia el calor que me haces sentir. Ahí estas tu, con tus curvas, tu suave textura, y yo recorriendo lentamente tu cuerpo. Mis manos te acarician como si no hubiera un mañana, mis sentidos se maximizan para poder sentirte como nunca antes te había sentido.

Hacía tiempo que te tenía abandonada, hacía tiempo que no conseguía dominarte, tanto tiempo en el olvido que tocarte ahora me produce una sensación de placer inconmensurable. Y más cuando todo está en silencio, cuando nadie se ha despertado aún, cuando tu sonido limpio se adueña de todo el habitáculo.

Pasan minutos, o tal vez horas, el sol empieza a abrirse paso entre las nubes, su hermana luna decide despedirse por hoy, y tú sigues aquí, a mí lado, recostada sobre mí, dejándote querer.  Recorro, sin miedo, con mis dedos el largo brazo que sale desde tu vientre, y aunque posiblemente no sea el que mejor te toque, sigues aquí.  Sigues queriendo que nos fundamos en uno, consigues que la temperatura de mi cuerpo crezca, que mis sentidos se sientan satisfechos…

Pero no puedo seguir este ritmo mucho más, así que una última melodía, una última nota y te dejo en paz. Tranquila no volverá a pasar tanto tiempo, la próxima vez te prometo mejorar. 

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