18 dic. 2011

Los textos que olvidé...

Buscando en el baúl de los recuerdos he encontrado algo que escribí hace unos cuantos años atrás, en una situación parecida a la que vivo ahora y con la fecha del mismo día que hoy. La verdad es que me ha gustado lo que he leído y me siento igual de identificado que cuando lo escribí, así que nada ahí va!!!

Arrastro una carga inhumana, algo que pesa demasiado y que aveces creo que ni me atañe. Estoy tan perdido como al principio pero llegando a mi final, mi era esta acabando.

La luz ciega mi visión, ahora mismo miro mis manos y no se si son las mías, miro en mi interior y no me reconozco. La fuerza de la que carezco me reclama, me llama a gritos, pero no sé ni donde está ni si la tengo. Recorro sangrientos senderos, humeantes caminos, vertiginosos precipios, no hay salida. Estoy atrapado en un corazón que late sin cesar, pero que no bombea la suficiente sangre para mover este cuerpo, que se mantiene inherte, sentado, observando la vida pasar. Mirando al infinito, viendo la felicidad de los demás. Me compadezco, me desprecio y me humillo sabiendo que no tengo a donde ir.

La noche se extiende alrededor, y mi mente envuelta en una nube gris. Capas y capas de melancolía cubren mis sensaciones, moradores del infierno que sufro.

Nadie se percata de todo esto, sólo yo sé lo q pasa por mi cuerpo, nadie se preocupa por lo que pueda sucederme o no, y poco a poco me pierdo en la zona muerta, donde la soledad me abraza. El máximo exponente es cualquier sombra que pueda habituarse a mi compañía... y poco a poco convertir en un montón de huesos ocupando cualquier rincón en la oscuridad más plena.
Esos huesos con el paso del tiempo acabarán formándose en una nebulosa de polvo que se esparcirá durante décadas.




Divisando el vacío 
Soy testigo no lo ves?

Y esta vez no confío 
en ti... En mi

Y aquí estás, Claridad
Me demuestras Debilidad... 



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