10 dic. 2011

Quise compañía y obtuve un monólogo... quise un final final feliz y me quedé en el prólogo

Se despierta por la mañana, temprano… muy temprano. Apenas ha dormido un par de horas y sin embargo su cuerpo le pide que se levante de la cama, esa cama que ahora se le queda tan grande. Se dirige al baño como cada mañana, se mira al espejo, su barba sigue creciendo, ocultando esa cara triste que nadie parece ver. Sus ojos rojos, y es que esas cuatro horas mal dormidas no han dado mucho de sí.

Otro día más la casa en silencio, otro momento a solas consigo mismo, otro desayuno mirando a la nada, la mirada perdida en ese patio, el color amarillento de los limones le tiene ensimismado. Sin embargo su mente está a kilómetros de ese salón, de esa mesa, de ese frío desayuno.

Piensa en los cambios en los que ha visto inmerso últimamente, cuando parecía tenerlo todo controlado, cuando la situación podía verse como buena, por una vez en la vida tenía hasta planes para más allá del día a día, para un futuro no muy lejano, para unas vacaciones de un mes que ya ha pasado, o las que están por venir. Todo eso se ha esfumado, y aún tiene que asimilarlo, y eso es difícil ya que cuando no tienes nada, y te acostumbras a tenerlo todo, que te lo roben de un día para otro es difícil de asimilar.

Y se ve envuelto a una soledad, una extraña soledad… No sabe porqué pero se siente solo, sin apoyos, aunque por suerte hay más de uno, el problema es que de los tres pilares esenciales que han levantado sus caídas, ahora solo ve uno. Y comprende que la vida cambia, la gente cambia… pero eso no quita que se sienta solo, solo y cansando, haciéndose mucho más mayor de lo que ya se sentía, mucho más cansado de lo que ya estaba.

Termina ese desayuno, sigue en silencio, se sienta en un sofá que le acoge como el abrazo de una madre a su retoño, empieza a sonar esa música que últimamente le acompaña a cualquier hora, esa canción que está siendo su escudo en la batalla, esa melodía que se ha convertido en su bandera, esa harmonía, esa música que está siendo su mejor amiga en estos días… y sigue pensando, recordando otros tiempo, dónde esto no le afectaba, dónde no necesitaba de nada ni nadie…

Volver a esos tiempos, a esa forma de ser, a ese ser frío, ese ser en el que los sentimientos no eran necesarios, donde la razón podía al corazón. Ese sueño aún es factible, viendo como se le van rompiendo todos los demás… por qué no centrarse en volver a lo que era? Ya que antes de sentir dolor es mejor no sentir nada.


Y si la vida es un instante hoy quiero olvidar que existo
quiero escapar a mi desierto sin ser visto
Salir de este círculo,
volar a otro lugar quedarme quieto,
allí la soledad es mi amuleto



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