5 ago. 2011

Cadenas de infortunios

La frustración, esa pequeña amiga que le ha rascado la espalda durante años, se presentó en su vida sin hacer mucho ruido. Se instaló y le acompañó susurrándole al oído frases que ahora no quiere recordar. Por alguna razón, cuando todo parecía coger un nuevo color en su vida algo ocurría para que ella volviera a salir.

Ya fuera por su propia voluntad o porque simplemente el destino lo requería así, las cosas se truncaban. Cuando era un canijo, pasó dos temporadas metido en el mundo del baloncesto, el primer año pasó de ser un don nadie al máximo anotador del equipo, y el segundo año… se juego cambió, su vida en ese mundo había acabado, iba a los entrenamientos por compromiso. Lanzaba desde cualquier posición con tal de soltar la bola, cabizbajo en el banquillo, nadie entendía que le pasaba. Y es que sin saber cómo todos le veían distante, nadie sabía nada pero él se había cansado, y lo dejó.

Y entonces encontró esa piedra angular que de verdad le llenaba, una pasión escondida tras ese balón que rodaba por el césped. Parecía feliz, corría tras el balón, dirigía al equipo, golpeaba con fuerza para marcar esos goles que tanta falta hacían. Y poco a poco esa frustración fue despareciendo, se esforzó al máximo, y disfrutaba, sentía la libertad que le faltaba en su vida. Pero todo acabó una trágica mañana en la que el destino quiso que una lesión de rodilla tan grave como para dejar el deporte rey. Y después de un año y medio en rehabilitación la cosa no mejoró… y su frustración le ahogaba el corazón.

Su pasión había terminado  ahí, ahora solo quedaba un viejo sueño roto que solo podía reconstruir jugando de forma gradual con los amigos. Y entonces siguió luchando, siguiendo el camino que la música le había dado. Esa música le había salvado la vida, le había dado alas para seguir pensando que su fracaso se podía arreglar. Y así fue como se enamoró de ese instrumento con cuerpo con las curvas de una mujer y un mástil que se dejaba acariciar sin más. Se enfrasco en una banda, vivió un sueño que poco a poco se fue apagando, al igual que su vida… un nuevo fracaso, probará lo que probara lo único que le quedaba era vivir en solitario para su propia música. Dónde otros habían triunfado, o conseguido seguir él no.

Sus dos pasiones se habían truncado por completo, su vida se había visto esclavizada por un trabajo con unos horarios dañinos, una responsabilidad mayor de la que podía asumir, su sueño había vuelto a desaparecer, todo cuanto le podía ilusionar desaparecía. Y se fue apagando lenta y pesadamente, su vida era una monótona languidez, la juventud que la caracterizaba en sus acciones se había marchado, y la única vía de escape… Desapareció. Sin duda todo eso juntado a diferentes movidas que su mente intentó mantener al margen, cosa que no logró, le hizo caer en la oscuridad, abrazándose a la soledad, y sintiendo como esa frustración seguía besándole el cuello.

Pero tranquilos, que tarde o temprano volverá, como tantas otras veces se levantará, dará la cara y afrontará la vida de nuevo.  Pero cuándo o cómo… nadie lo sabe, siendo francos ni él mismo lo sabe. 



Skydancer - Lleva mi cruz

Lleva Mi Cruz
Da Luz A Mi Camino
Consuela Esta Vida Negra
Dale Un Poco De Inocencia

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