8 ago. 2011

Holocausto: Nueva Era

28 de Marzo de 2011, han pasado casi 2 meses desde que desperté, la locura que viví en aquel pueblecito infestado de podridos no tiene nada que ver con la que vivimos en estos momentos.  Militares buscándonos sin parar, cada vez más y más podridos se levantan de su letargo para buscar alimento.

Encontrar alimento cada vez se está volviendo más peligroso… y mi mente no consigue recordar nada de lo que me pasó antes de caer en coma. Lo último que recuerdo es entrar en la ciudad… y luego despertarme en esa fría habitación. Si tan solo tuviera mi antiguo cuaderno de notas. Era reticente a empezar uno nuevo, perder el otro ha sido un golpe de moral muy fuerte, casi mi única manera de saber que pasó.

J y los demás se han convertido en auténticos guerreros, supervivientes natos. Sin duda parece que el tiempo en el que nos separamos le vino bien para fortalecerse.  Aún no me dejan unirme al grupo de las pequeñas misiones, simplemente me quedo aquí como un centinela más. Apostado en mi puesto, cual francotirador esperando un objetivo al que disparar. Por lo menos me entretengo intentado arreglar una pequeña radio de campaña que les robaron a unos soldados que casi delatan nuestra nueva posición.

La verdad es que no tengo mucha idea de esto, pero bueno unos cables por aquí, unas tuercas por allá. Mientras que la placa no esté quemada es posible que obre el milagro.




 29 de Marzo de 2012, ha pasado un año desde que escribí las últimas líneas en esta libreta, han pasado tantas cosas que he sido incapaz de sentarme a garabatear esas cosas que han estado surgiendo en el día a día de nuestro apocalipsis zombie. 

He perdido amigos, familiares, conocidos… es duro recordar cómo encontré a mis padres muertos en lo que era mi casa. Ver como perdí la cabeza y empecé a hacer cosas que harían vomitar a una cabra, y el peor sentimiento de ver cómo mientras que los no muertos se levantan de sus tumbas, el gobierno crea un estado de crisis en el que solo se defienden a los adinerados.

Después de estar huyendo durante más de 4 meses de los militares, nos encontraron, nos acorralaron como ratas de cloaca y abrieron fuego sin preguntar. El ser humano perdiendo el tiempo en matar a otro ser humano “indefenso”, en vez de juntarnos todos y luchar contra la plaga. Por suerte J y yo pudimos escapar, al ser los más jóvenes del grupo, los demás decidieron por nosotros, crearon un movimiento de distracción y huimos sin que nadie se diera cuenta.

Nos dieron por muertos y desde entonces vivimos entre las ruinas de un pueblecito solitario, en el que cada día nos tenemos que defender de los podridos. Desde lo alto de la montaña se puede observar la majestuosa torre que han levantado en el centro de Mallorica, esos malditos gobernantes separaron un trozo de tierra de la isla, solo un puente une nuestra isla con lo que era nuestra capital. El único espacio libre de podridos, custodiado por el ejército los nobles viven su vida de opulencia y excesos sin que nadie les pueda parar. ¿Ayudas por partes de quien? De Nadie. 

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