25 ago. 2011

Holocausto: Ensayo y error


8 de Abril de 2012, ayer pude comprender que no hay límites cuando quieres proteger a alguien a quien quieres, cuando oía los gritos de J desde la terraza viendo que no podía acceder de ninguna forma a la casa, una fuerza irracional se apoderó de mí y a base de patadas conseguí abrir la puerta que daba acceso a la casa desde la terraza.

Bajé corriendo las escaleras, entré como una exhalación en la habitación y pude ver que E y N estaban cogiendo de los brazos de J para mantenerlo tumbando, parecía que se había vuelto loco, estaba fuera de sí y además no hacía demasiado le había dejado inconsciente en la cama… como podía sacar esa fuerza en esos momentos.

Petrificado ante la situación, si saber bien que estaba pasando, pude ver la mirada de J perdida en la nada, no estaba luchando contra ellos, simplemente parecía que algo le impulsaba a reaccionar de esa manera. N me sacó de mi letargo y me instó a ayudarles a contener las energías de J. Así fue como actué… tardó unos cuantos minutos en calmarse, y segundos después caía rendido nuevamente sobre la cama, durmiendo plácidamente en un charco de sudor. E había preparado agua con un paño y le limpió, secó el sudor.

N también parecía cansado, se echó la mano a la frente, pensativo, dubitativo. Se giró hacia a mí, resopló y me llevó fuera de la habitación. Le costó decirme que había usado la última muestra sintetizada que le quedaba de lo que creían que era la cura. Mientras le curaban, N encontró varios mordiscos en el cuerpo de J, así que la única solución que encontró era probar la medicina con él. N no sabía cómo reaccionaría, ni si de verdad le curaría evitando que se propagara la infección.
Como ya me había contado antes la cura no estaba terminada había cientos de posibles efectos secundarios, uno de ellos la muerte del paciente.

Lo que no sabía N es que J ya había sido infectado en otra ocasión, hacía ya dos años cuando le mordieron cuando escapábamos del ataque al pueblo, cuando el foco de podridos era aún mayor que el de ahora. Habían pasado 2 años, y no había dado síntomas de infección, aunque los últimos días había hecho un par de cosas raras, su comportamiento cambiaba, cosa que me preocupaba.

Sin duda, aún no era tiempo de darle esta información a N, su actitud era extraña, no había nada que ver con el que conocía desde la infancia y este N. Y ahora qué? Sólo me quedaba esperar y ver cómo evolucionaba mi hermano. Nunca he pedido nada, pero si existe su Dios espero que no le abandone en este momento.




One Shoot... One Oportunity



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