20 ago. 2011

Holocausto: Podridos Perdidos


7 de abril de 2012, cuando J tenía un mal presentimiento el otro día, parecía que no se equivocaba. Al cabo de unos minutos de que N me contara toda la verdad, J apareció por la puerta de la casa, apoyándose en el marco pudimos verle cubierto de heridas, lleno de sangre, su ropa medio destrozada, sus rodillas se doblaron y cayó al suelo, pero antes de perder todas las fuerzas una sola palabra salió de sus labios: Podridos.

Giré el cuello para ver por la ventana y pude ver el horror en las calles de ese pequeño poblado que habitábamos. Empecé a ordenar directrices disciplinarias, mientras apartaba a J de la puerta, justo detrás de él dos podridos se acercaban siguiendo el rastro de la sangre, estaban demasiado cerca así que disparé dejándolos muertos, pero eso alertó a los demás. Tuve tiempo de cerrar la puerta y atrancarla bien para que no pudieran entrar.

E y N no habían hecho nada de lo que les había pedido, tal vez no me había entendido, o el miedo les paralizaba el cuerpo. Subí rápidamente hasta la puerta de la terraza y la atranqué también, no había forma física de que pudieran entrar, en ese momento volví a por J, lo lleve hasta su habitación y lo tumbé sobre su cama. Algún que otro quejido salía de su boca, sin embargo no estaba consciente. Me acerqué hasta N y le cogí del pecho, le insinué sutilmente que más valía que se ocupara de J.

N se soltó bruscamente dándome a entender que no necesitaba decírselo de esa forma y junto a E prepararon material para poder tratar a J.  Miré por la ventana y centenares de no muertos caminaban libremente, no entendía como no había sonado nuestro sistema de seguridad… tal vez no era el más efectivo, pero no solía fallar. Me acerqué hasta el arcón donde guardábamos todas las armas, saqué un poco de C4… ya me quedaba poco, debía racionarlo. Fui hasta la nevera y cogí un pedazo de carne fresca. Era una pena no poder comerse ese pedazo de carne pero sería una buena carnaza si el plan salía bien.




Le dejé un walki en el cuarto de J, les dije que iba a salir y cuando necesitara entrar se los haría saber por el walki, pero que en ningún momento me devolvieran la “llamada”, eso podría desvelar mi posición. Salí por la terraza, salté de nuevo al tejado de enfrente y empecé a hacer ruido para un gran número de zombies se fijaran en mí. Funcionó, la mayoría de ellos empezaron a caminar a paso ligero hacía dónde estaba situado.

Les esperé, daba verdadero pánico dar un paso en falso, esa marabunta podía comerme en pocos segundos. Me imaginé la situación, sintiendo como se me desgarraba la piel, los músculos… y un escalofrío recorrió mi espalda, una gota de sudor frío besaba mi mejilla. Entonces abrí los ojos, despejé mis dudas, y ahí estaban casi todos los podridos a mis pies. Lancé el trozo de carne en medio de todos ellos… rápidamente como perros salvajes se giraron para llevarse su porción.

Cuando valoré que el número máximo de infectados a los que podría afectar la explosión, estaba entretenido con la carnaza, me tumbé sobre el tejado, y apreté el botón. El estallido fue más del esperado, tuve que cogerme con fuerza a cualquier resquicio que consiguiera algo de estabilidad, para no rodar hasta el suelo. Cuando todo pasó me levanté lentamente, aturdido y con una sordera considerable.

Pude observar el gran destrozo que había creado, cientos de cuerpos quemándose y retorciéndose en las llamas, un agujero en medio de la calzada. Me senté en el tejado observando la bella escena, saqué el rifle y cuando me recuperé, apunté uno a uno a los que se retorcían de dolor, a los que daban signos de vida. Disparé, uno a uno, una bala un muerto más.

Cuando terminé, me comuniqué con el walki con E y N, no obtuve respuesta como esperaba, pero tampoco me abrieron la puerta. Observé por la ventana pero no pude ver nada, intenté abrir la puerta pero no pude, lógicamente seguía atrancada. Escalé por la fachada  del edificio, llegué hasta la terraza e intenté entrar, pero tampoco pude… Oí un grito, parecía de J y venía del interior de la casa, sabía que tenía que entrar como fuera. 


Tell me what you kill to save your life? 
Tell me what you kill to prove you’re right? 
Crash, crash, burn let it all burn 
This hurricane’s chasing us all underground 



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