22 abr. 2011

Holocausto: Malas Sensaciones

10 de Diciembre de 2010, tengo un mal presentimiento, la chica que rescaté en la panadería ha caído enferma, tiene una fiebre muy alta, dice que le duelen todos los huevos. Ha sido todo tan repentino ayer estaba bien. J se está encargando de sus cuidados, debido a su carrera como enfermero está siendo de gran ayuda para los enfermos y heridos.

Desde que empezó el holocausto ninguno de nosotros había trabajado en lo suyo, J estaba ahora de enfermero, yo me había dedicado a configurar la parte informática de la base,  había conseguido recolocar el sistema de cámaras, con eso había conseguido que más gente pudiera descansar y hacer menos guardias.
Después de estar un par de días por ahí, me había topado con E, nos miramos y tan solo nos saludamos con cordialidad. Se sorprendía de verme con vida, pero tampoco parecía alegrarse. A mí simplemente me daba igual, no me inspiraba ningún sentimiento, y aunque le conocía más que mucha gente de ahí, era del menos confiaba. Solo por salvar su vida podía poner en peligro la de otros.

Hoy he recuperado mi móvil, cuando llegamos a Nueva Esperanza nos hicieron dejar todos nuestros objetos personales, para examinarnos y ver si no éramos espías del ejército. Había mucha paranoia allí dentro… No me atrevía a encenderlo y hacer la llamada que estaba esperando. Me armé de valor, encendí el móvil, un par de mensajes asediaron mi buzón de entrada. Varias llamadas, y mensajes de E. En todos se preocupaba por mi estado, pedía que respondiera… es extraño ver tanto cariño entre tanto caos y miedo. Intenté llamar pero no había cobertura. Me trataban de iluso, por no saber que el gobierno había cortado todas las comunicaciones hacia el exterior. De hecho no me di cuenta que internet había muerto y por mucho que tuviéramos Red, todo era interno.  

No entendía como me podían haber llegado esos mensajes, igual eran de antes que todo eso pasara, o alguna antena por el pueblucho hacía de repetidora y nadie con poder se había dado cuenta.
Pasaron las horas, J vino a verme a la habitación que teníamos condicionadas. Estaba preocupado, N, no mejoraba. No entendía como podía haber caído tan enferma de un día para otro. Le dieron la mejor medicación posible,  pero seguían sin reaccionar. J y yo intentamos descansar un rato.



 Ya de noche, salí por el pasillo, estaba oscuro, ese mal presentimiento iba aumentando. Salí con la pistola que le había quitado a JK en el cinturón. Aquel pasillo que otra época había estado repleto de estudiantes y luz, ahora tan solo reflejaba la emisión de los focos colocados fuera. Caminaba en busca de agua, debía traspasar el pasillo para llegar a mi destino.

Caminaba lento y pesado, asegurando cada paso. Miraba a mi alrededor y me apoyaba en la pared pensando en mis cosas, mirando al suelo. De repente una sombra se alargaba hasta el final del pasillo. Levante la cabeza, nunca se me va olvidar lo que pude ver en ese momento, una chica, me miraba fijamente. De repente un trueno rompió en la noche, un rayo iluminó toda la estancia. Era N, de su boca salía un chorro de sangre, su cabeza estaba torcida, como un perro que mira con atención a su dueño. Sus ojos rojos como el fuego, no podía creer lo que estaba pasando. N empezó a correr hacía mí gritando, gruñendo. Otro grito se oyó por detrás de ella.

Saqué la pistola y le dije que parara, no hacía caso, estaba loca, los nervios me hicieron dispararle en la pierna, cayó al suelo y me acerqué lentamente, me miraba desde el suelo. A pocos metros de ella y con lágrimas en los ojos pude ver que se había transformado en un podrido. No dudé, le disparé a la cabeza, segundos después dejó de moverse, estaba completamente muerta…

1 comentario:

Elena dijo...

WTF!!!!!! I need moreeee!!!!!!!!!!!!